Ciencia
Darwin publica «El origen de las especies»
Darwin explica cómo cambian los seres vivos sin necesidad de que nadie los diseñe. La primera edición se agota en un día.
- Fecha
- 24 de noviembre de 1859
- Tirada inicial
- 1.250 ejemplares, agotados el mismo día
- El otro autor
- Alfred Russel Wallace llegó a la misma idea
- Lo que faltaba
- La genética, que llegó medio siglo después

Qué pasó
El 24 de noviembre de 1859 se puso a la venta en Londres el libro de Charles Darwin sobre el origen de las especies mediante la selección natural. La tirada inicial, de mil doscientos cincuenta ejemplares, fue absorbida por los libreros el mismo día de su salida, y hubo que preparar una segunda edición de inmediato.
Darwin llevaba dos décadas acumulando pruebas y aplazando la publicación, consciente de la reacción que iba a provocar. Lo que le obligó a moverse fue una carta enviada desde el sudeste asiático por el naturalista Alfred Russel Wallace, que había llegado por su cuenta a la misma idea. Ambos trabajos se presentaron juntos en una sesión científica en 1858, con escasa repercusión, y el libro llegó al año siguiente.
Por qué importa
El mecanismo que propone es desconcertantemente simple: nacen más crías de las que pueden sobrevivir, hay variación heredable entre ellas, y las variantes que ayudan a sobrevivir y a reproducirse se vuelven más frecuentes con el tiempo. Repetido durante millones de generaciones, eso basta para explicar la diversidad de la vida sin recurrir a ningún plan previo.
El argumento tenía un hueco enorme que Darwin no podía tapar: no sabía de dónde salía la variación ni cómo se transmitía. La genética, redescubierta a comienzos del siglo XX, lo llenó, y de la unión de ambas líneas nació el marco que sostiene hoy toda la biología, desde la resistencia bacteriana a los antibióticos hasta la epidemiología o la mejora de cultivos.
Qué vino después
En el libro, Darwin evitó tratar el caso humano y se limitó a insinuar que su trabajo arrojaría luz sobre ese asunto; lo abordó de frente doce años más tarde, en otra obra. Tampoco empleó la palabra evolución en el sentido en que hoy se usa hasta ediciones posteriores, y la expresión sobre la supervivencia del más apto la tomó prestada de otro autor y la incorporó tarde.
La resistencia no fue solo religiosa ni fue uniforme: parte de la comunidad científica de su tiempo aceptó la idea de descendencia común mucho antes que el mecanismo concreto de la selección natural. Y su apellido se usó después para justificar teorías sociales y raciales que él no defendió. Los litigios sobre su enseñanza en las escuelas estadounidenses siguieron llegando a los tribunales bien entrado el siglo XXI.
Lugar: Londres, Reino Unido · Ver en OpenStreetMap
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Fuentes: Natural History Museum — Discover · Cambridge Digital Library

