Salud y epidemias
La primera vacuna
Edward Jenner inocula a un niño con viruela de las vacas y demuestra que queda protegido contra la humana.
- Fecha
- 14 de mayo de 1796
- Quién
- Edward Jenner, médico rural
- De dónde viene la palabra
- De vacca: viruela de las vacas
- Erradicación
- Declarada por la OMS en 1980

Qué pasó
El 14 de mayo de 1796, en el pueblo inglés de Berkeley, el médico rural Edward Jenner tomó material de una pústula de la mano de Sarah Nelmes, una ordeñadora contagiada de viruela de las vacas, y lo introdujo en dos pequeños cortes en el brazo de James Phipps, el hijo de ocho años de su jardinero. El niño tuvo unos días de fiebre leve.
Semanas después, Jenner hizo la parte que convierte el experimento en prueba: inoculó a Phipps material de viruela humana, el procedimiento habitual entonces para inmunizar, y el niño no enfermó. Repitió el ensayo con otros casos y publicó los resultados en 1798, después de que la Royal Society rechazara su primer escrito. Partía de un saber popular del campo inglés: que las ordeñadoras no cogían la viruela.
Por qué importa
Jenner no fue el primero en inocular viruela vacuna. Un granjero, Benjamin Jesty, lo había hecho con su mujer y sus hijos veintidós años antes. La diferencia es que Jenner lo comprobó, lo repitió y lo publicó, y eso convirtió una costumbre local en un método transmisible que cualquier médico podía aplicar en cualquier país.
La comparación con lo que había explica su éxito. La inoculación con viruela humana, llegada a Europa desde Turquía a comienzos del siglo XVIII, protegía, pero mataba a una parte de quienes la recibían y podía desencadenar brotes. La viruela de las vacas era mucho más benigna y ofrecía protección equivalente. La palabra vacuna procede literalmente de ahí, del animal, y el idioma conserva el origen de la idea.
Qué vino después
El método se extendió a una velocidad extraordinaria para la época. España organizó entre 1803 y 1806 la expedición dirigida por Francisco Javier Balmis, que llevó la vacuna a América y a Filipinas transportándola en el brazo de una veintena de niños huérfanos a los que se iba inoculando por turnos durante la travesía, al cuidado de la rectora Isabel Zendal.
También trajo la primera gran resistencia organizada: cuando Inglaterra la hizo obligatoria a mediados del siglo XIX aparecieron ligas antivacunación, y la ley acabó admitiendo en 1898 una cláusula de objeción de conciencia, la primera de la legislación británica. La campaña mundial de la Organización Mundial de la Salud culminó con el último caso natural en Somalia en 1977 y la declaración de erradicación en 1980. Es la única enfermedad humana que hemos hecho desaparecer.
Lugar: Berkeley, Inglaterra · Ver en OpenStreetMap
Qué salió de aquí
Quién está detrás
Para seguir leyendo
Relacionado
Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Organización Mundial de la Salud · Science Museum Group — Colección
