Tecnología
Franklin demuestra que el rayo es electricidad
Una cometa con una llave atada al hilo confirmó lo que Franklin sospechaba, y ese mismo otoño ya había varillas de hierro sobre dos edificios públicos de Filadelfia.
- Cuándo
- Junio de 1752 (cometa); varillas en Filadelfia a finales de 1752
- Dónde
- Filadelfia, Pensilvania
- Inventor
- Benjamin Franklin
- Primera prueba
- Marly-la-Ville (Francia), 10 de mayo de 1752

Qué se inventó
En 1752 Benjamin Franklin comprobó que los rayos son descargas eléctricas y aplicó la idea a proteger edificios. En junio de ese año, en Filadelfia, hizo volar durante una tormenta una cometa con una llave atada al hilo; al acercar el dedo a la llave saltó una chispa, y con ella cargó una botella de Leyden. Lo contó en la «Pennsylvania Gazette» el 19 de octubre.
El pararrayos era la consecuencia práctica: una varilla de hierro con punta, más alta que el tejado, unida a otra clavada en tierra húmeda. El rayo cae en la punta y baja al suelo sin atravesar la casa. A finales de 1752 ya había conductores así en la Academia de Filadelfia y en la sede del gobierno de Pensilvania, el actual Independence Hall. Franklin publicó las instrucciones en su almanaque «Poor Richard» para 1753.
Quién lo inventó
Un inventor con nombre, Franklin, aunque la primera prueba no la hizo él. Había propuesto el experimento en cartas que se publicaron en Londres en 1751, y el 10 de mayo de 1752, en Marly-la-Ville, cerca de París, un antiguo dragón que seguía las instrucciones de Thomas-François Dalibard sacó chispas de una barra de hierro aislada durante una tormenta. Franklin hizo lo de la cometa semanas después, sin saberlo.
En Chequia se reivindica además a Prokop Diviš. Este párroco levantó el 15 de junio de 1754, en Přímětice, cerca de Znojmo, una «máquina meteorológica»: un mástil de cuarenta metros con cuatrocientas puntas metálicas, unido al suelo por cadenas. Llegó por su cuenta a un aparato parecido, dos años después de las primeras varillas de Filadelfia, y fue el diseño de Franklin el que se difundió.
Qué cambió
El pararrayos fue una de las primeras aplicaciones prácticas de la electricidad, que hasta entonces era una curiosidad de salón. En las décadas siguientes se instaló en iglesias, polvorines y barcos de América y Europa, y dio a Franklin una fama científica que en 1753 le valió la medalla Copley de la Royal Society.
El diseño se fue corrigiendo: en 1762 el propio Franklin recomendaba conductores continuos y más gruesos. La idea de fondo sigue siendo la misma en los rascacielos y aerogeneradores de hoy: ofrecer al rayo un camino metálico que lo lleve a tierra lejos de lo que hay que proteger.
Lugar: Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos · Ver en OpenStreetMap
Para seguir leyendo
Relacionado
Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Physics Today (American Institute of Physics): Benjamin Franklin and lightning rods · The Franklin Institute: Benjamin Franklin y el experimento de la cometa
Situarlo en la línea del tiempo de Historia de los inventos →
