1852–1936 Ingeniero
Leonardo Torres Quevedo
Una herencia le permitió dedicarse a inventar: un teleférico que aún cruza el Niágara, un mando a distancia por radio y una máquina que jugaba al ajedrez.
- Nació
- 28 de diciembre de 1852, Santa Cruz de Iguña, Cantabria
- Murió
- 18 de diciembre de 1936, Madrid
- El telekino
- Patentes pedidas en 1902 y 1903; pruebas en Madrid y Bilbao entre 1904 y 1906
- Transbordador del Niágara
- Abierto en 1916 con su diseño. Sigue en servicio
- Real Academia Española
- Tomó posesión de la silla N el 31 de octubre de 1920, la que dejó Galdós

Quién fue
Nació el 28 de diciembre de 1852 en Santa Cruz de Iguña (Cantabria) y se crió en Bilbao. Su padre, ingeniero de ferrocarriles, le pasó la afición por las matemáticas. Tras dos años en un colegio de París, estudió Ingeniería de Caminos en Madrid y terminó en 1876, cuarto de una promoción de siete. Durante el sitio carlista de Bilbao se alistó con su hermano en el batallón de voluntarios que defendía la ciudad.
Apenas ejerció. Una herencia de unas parientas de Bilbao le permitió dedicarse a inventar. En 1887 probó en Portolín, en el valle de Iguña, su primer transbordador: una silla colgada de un cable y dos vacas de motor. Lo patentó en varios países, pero en 1890 los ingenieros suizos rechazaron el proyecto y la prensa de allí lo caricaturizó. En 1907 se inauguró el del monte Ulía, cerca de San Sebastián, y en 1916 se abrió con su diseño el de las cataratas del Niágara, explotado por una sociedad española que dirigía su hijo Gonzalo. Sigue funcionando.
Por qué se le recuerda
Porque inventó el mando a distancia. Desde 1901 buscó cómo guiar sus dirigibles desde tierra sin arriesgar a un piloto, y en 1902 y 1903 pidió las patentes del telekino: un aparato que recibía órdenes por telegrafía sin hilos y las convertía en movimientos. Lo probó en público con un triciclo en el frontón Beti-Jai de Madrid en 1904 y después con barcas en la Casa de Campo y en la ría de Bilbao, donde gobernó un bote con ocho personas a dos kilómetros largos.
Pidió dinero al Gobierno para aplicarlo a torpedos, no se lo dieron y el telekino se quedó en demostración. Sus dirigibles tuvieron más suerte: en 1910 cedió a la francesa Astra la exclusiva de sus patentes fuera de España, y los ejércitos francés y británico usaron esos globos en la Primera Guerra Mundial.
Su otra idea fue que una máquina podía decidir. En enero de 1914 publicó el Ensayo sobre automática; hacia 1912 había construido un autómata que jugaba al ajedrez y siempre acababa dando mate, y en 1920 presentó en la Academia de Ciencias de París una calculadora electromecánica que escribía sola los resultados. Murió en Madrid el 18 de diciembre de 1936, en plena guerra, y su muerte pasó inadvertida.
Para seguir leyendo
Dónde aparece en la línea del tiempo
Vivió a la vez que
Fuentes: Real Academia Española — Leonardo Torres Quevedo, académico de la silla N · CSIC, Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información — Biografía de Leonardo Torres Quevedo · IEEE, Engineering and Technology History Wiki — Milestone: Early Developments in Remote-Control, 1901



