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1452–1519 Pintor e ingeniero

Leonardo da Vinci

Dejó menos de veinte cuadros terminados y seis mil páginas de cuadernos escritos al revés. Casi nada de lo que ideó se construyó en vida.

Nació
15 de abril de 1452, Vinci, cerca de Florencia
Murió
2 de mayo de 1519, Amboise, Francia
Cuadros seguros
Menos de veinte, y varios sin terminar
Sus cuadernos
Unas 6.000 páginas, escritas en espejo de derecha a izquierda
Murió
En Francia, invitado por Francisco I, con la Gioconda consigo
Retrato de Leonardo da Vinci
Leonardo da Vinci, en un retrato atribuido a Francesco Melzi.Attributed to Francesco Melzi · Dominio público

Quién fue

Hijo no reconocido de un notario y de una campesina, lo que le cerró la carrera de su padre y le dejó el taller como única salida. Entró de aprendiz con Verrocchio en Florencia y allí aprendió de todo: pintura, escultura, fundición, ingeniería. En 1482 se ofreció al duque de Milán con una carta que enumera durante diez puntos lo que sabe hacer en material de guerra —puentes portátiles, cañones, carros cubiertos— y menciona la pintura en el último párrafo, casi de pasada.

Pasó diecisiete años en Milán, donde pintó la Última Cena y proyectó un caballo de bronce colosal cuyo metal acabó fundido en cañones. Después trabajó para César Borgia como ingeniero militar, volvió a Florencia, coincidió allí con Miguel Ángel en una rivalidad incómoda, y terminó sus días en el Loira invitado por Francisco I de Francia, con la Gioconda en el equipaje.

Por qué se le recuerda

Por dos motivos que casi no encajan. El primero es un puñado de cuadros: se le atribuyen con seguridad menos de veinte, muchos inacabados, y entre ellos están la Última Cena y la Gioconda, probablemente los dos más reproducidos de la historia. Su técnica del esfumado —contornos disueltos en capas casi invisibles— es lo que hace que sus rostros parezcan estar a punto de moverse.

El segundo son los cuadernos: unas seis mil páginas conservadas, de un total que era bastante mayor, escritas de derecha a izquierda con letra en espejo. Dentro hay estudios de anatomía hechos sobre cadáveres que él mismo diseccionó, con descripciones del corazón que no se superarían en siglos; hay hidráulica, botánica, geología, óptica; y hay máquinas voladoras, esclusas y engranajes.

Casi nada de eso tuvo efecto en su época, porque no publicó. Los cuadernos se dispersaron entre herederos y coleccionistas y no se estudiaron en serio hasta el siglo XIX. Lo que hoy admiramos como una anticipación asombrosa fue, durante trescientos años, papel guardado en cajas.

Vivió a la vez que

Fuentes: Museo del Louvre — Colecciones en línea · The Royal Collection Trust
Wikidata: Q762 · Revisado el 31/08/2026

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