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Política y estados

Los Juegos Olímpicos de Berlín

El régimen nazi convierte unos Juegos en un escaparate. Jesse Owens gana cuatro oros y desmiente en la pista lo que la propaganda proclamaba.

Fechas
Del 1 al 16 de agosto de 1936
Jesse Owens
Cuatro medallas de oro
Estrenos
El relevo de la antorcha y la televisión
Los Juegos Olímpicos de Berlín
1936 Berlin Olympic logoUnknown · Dominio público

Qué pasó

El 1 de agosto de 1936 Hitler inauguró los Juegos en un estadio nuevo para cien mil espectadores. La sede se había concedido antes de que el partido nazi llegara al poder, y el intento de boicot fracasó por poco en Estados Unidos. Berlín se preparó como un decorado: fuera los carteles antisemitas, la población gitana de la ciudad confinada en un campo a las afueras, y una esgrimista de origen judío admitida en el equipo alemán, donde ganó la plata.

Allí se estrenaron dos cosas que parecen antiguas y son de entonces: el relevo de la antorcha desde Olimpia, ideado para la ocasión, y la retransmisión por televisión, que se veía en salas habilitadas por la ciudad. Jesse Owens ganó cuatro oros y en la longitud recibió consejo de su rival alemán, Luz Long, con quien se le fotografió después. Alemania encabezó el medallero.

Por qué importa

Berlín fue el primer manual completo de cómo un régimen convierte un acontecimiento deportivo en una operación de imagen: limpiar la ciudad quince días, tratar bien a la prensa extranjera y dejar que los visitantes vuelvan a casa contando que se exageraba. Funcionó lo bastante como para que muchos periodistas escribieran justo eso. Cada discusión posterior sobre conceder unos Juegos a un país autoritario arrastra este precedente.

El contrapunto es Owens, pero conviene mirarlo entero. Ganó cuatro veces ante el régimen que negaba su humanidad y volvió a un país donde la segregación seguía intacta y donde no fue recibido en la Casa Blanca; él mismo dejó dicho que el desaire que le dolió no fue el alemán, sino el de su propio presidente.

Qué vino después

Los Juegos de 1940 y 1944 no llegaron a celebrarse: tres años después de aquella ceremonia, Alemania invadía Polonia. Cuando se reanudaron en Londres en 1948, ni Alemania ni Japón fueron invitados. La película que Leni Riefenstahl rodó en Berlín se sigue proyectando en escuelas de cine con el problema de siempre: es a la vez un avance técnico y una pieza al servicio de quien la pagó.

El relevo de la antorcha sobrevivió a su origen y hoy se celebra sin que casi nadie recuerde de dónde salió. Owens pasó años haciendo exhibiciones para ganarse la vida, incluidas carreras contra caballos. El Museo del Holocausto de Estados Unidos mantiene una exposición sobre estos Juegos dedicada a explicar cómo se consigue que un país entero parezca otro durante dieciséis días.

Lugar: Berlín, Alemania · Ver en OpenStreetMap

Fuentes: United States Holocaust Memorial Museum · Juegos Olímpicos de Berlín 1936 (Wikipedia)
Wikidata: Q8150 · Revisado el 11/09/2026

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