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El desastre del Hindenburg

El mayor dirigible jamás construido arde en treinta y siete segundos ante las cámaras. Con él se acabó la era de los viajes en aeronave.

Fecha
6 de mayo de 1937
Víctimas
36 muertos de 97 personas a bordo
Por qué hidrógeno
Estados Unidos no vendía helio a la Alemania nazi
El desastre del Hindenburg
Hindenburg disasterSam Shere · Dominio público

Qué pasó

El 6 de mayo de 1937, el dirigible LZ 129 Hindenburg llegó con horas de retraso a la base aeronaval de Lakehurst, en Nueva Jersey, tras un viaje desde Alemania frenado por vientos de cara y por las tormentas que obligaron a demorar el amarre. Medía casi doscientos cincuenta metros y llevaba noventa y siete personas a bordo, comedor con vistas, sala de fumadores presurizada y, hasta la temporada anterior, un piano de aluminio que se desmontó para ahorrar peso.

Poco después de las siete de la tarde, mientras se soltaban los cabos de amarre, apareció fuego cerca de la cola. La aeronave quedó destruida en algo más de medio minuto. Murieron trece pasajeros, veintidós tripulantes y un miembro del personal de tierra; sobrevivieron sesenta y dos personas, muchas de ellas porque la estructura cayó despacio y pudieron saltar desde poca altura.

Por qué importa

El Hindenburg estaba diseñado para volar con helio, un gas que no arde, pero Estados Unidos controlaba casi toda la producción mundial y su legislación restringía la exportación; la Alemania de Hitler no lo consiguió y la aeronave voló con hidrógeno. Sobre la chispa inicial se sigue discutiendo: la explicación más aceptada es una descarga electrostática que prendió una fuga, y la vieja hipótesis de un recubrimiento inflamable de la tela está hoy muy cuestionada.

Lo decisivo, sin embargo, no fue la causa técnica. Ya se habían perdido antes dirigibles con más muertos, como el británico R101 o el estadounidense Akron, sin que se hundiera el negocio. La diferencia fue que en Lakehurst esperaba la prensa. Las cámaras filmaron el incendio completo y el locutor de radio Herbert Morrison grabó una crónica rota por el llanto; aquel disco no salió en directo, sino al día siguiente, y después se montó junto a las imágenes.

Qué vino después

Ninguna compañía volvió a vender billetes de pasaje en dirigible. Alemania inmovilizó su flota y el último gran zepelín acabó desguazado en 1940 para aprovechar su aluminio en la aviación militar. El relevo ya estaba preparado: en 1939 empezaron los vuelos transatlánticos regulares con pasajeros en hidroaviones, y después de la guerra los aviones de largo alcance se quedaron el mercado entero.

Los dirigibles sobrevivieron en un nicho pequeño, siempre con helio y sin pasajeros de línea: publicidad, vigilancia y tomas aéreas. De vez en cuando reaparecen proyectos para transportar carga a lugares sin pistas ni carreteras, frenados ahora por un problema que no es el fuego sino la escasez y el precio del helio.

Lugar: Lakehurst, Nueva Jersey · Ver en OpenStreetMap

Fuentes: Smithsonian Institution · Accidente del Hindenburg (Wikipedia)
Wikidata: Q3182723 · Revisado el 11/09/2026

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