Política y estados
Los acuerdos de Múnich
Cuatro potencias entregan a Alemania una región de Checoslovaquia sin que Checoslovaquia esté en la sala. Chamberlain anunció «paz para nuestro tiempo».
- Fecha
- 30 de septiembre de 1938
- Quién no estaba
- Checoslovaquia, cuyo territorio se repartía
- Seis meses después
- Alemania ocupa el resto del país

Qué pasó
En la madrugada del 30 de septiembre de 1938, Hitler, Mussolini, el británico Neville Chamberlain y el francés Édouard Daladier firmaron en Múnich la cesión a Alemania de los Sudetes, la franja fronteriza de Checoslovaquia con mayoría de población germanohablante, donde estaban además las fortificaciones defensivas y buena parte de la industria pesada del país.
Los representantes checoslovacos habían viajado a Múnich, pero esperaron en una habitación aparte. La Unión Soviética, que tenía un tratado de asistencia con Praga, tampoco fue invitada. La ocupación alemana se ejecutó en los diez primeros días de octubre, y Checoslovaquia, que contaba con un ejército moderno y bien equipado, no disparó un tiro.
Por qué importa
Chamberlain regresó a Londres agitando el papel firmado y anunciando paz para nuestro tiempo ante una multitud que lo aclamaba. Daladier esperaba ser abucheado al bajar del avión, y al encontrarse con la misma euforia comentó en voz baja que aquella gente no sabía lo que estaba celebrando.
Seis meses después, Alemania ocupó el resto del país, con lo que quedó a la vista que la reclamación sobre los alemanes de los Sudetes había sido solo un pretexto. Múnich pasó a ser el símbolo del apaciguamiento y una analogía que desde entonces se invoca en casi todas las crisis internacionales, a veces con razón y muy a menudo para justificar lo contrario de lo que aconsejaría el caso.
Qué vino después
El reparto continuó de inmediato: Polonia se quedó con la comarca de Teschen. En marzo de 1939, las tropas alemanas entraron en Praga y el Estado checoslovaco desapareció. Londres respondió garantizando entonces la independencia de Polonia, la misma política que había descartado un año antes.
En Moscú, la lectura fue que las potencias occidentales no iban a pelear por nadie del este de Europa, y esa conclusión pesó en el pacto germano-soviético de agosto de 1939. En la República Checa, aquellos días no se llaman los acuerdos de Múnich sino la traición de Múnich, y el recuerdo de haber sido entregada por sus aliados sigue formando parte de su cultura política.
Lugar: Múnich, Alemania · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Imperial War Museums · Acuerdos de Múnich (Wikipedia)