Guerras y conflictos
El incidente de Gleiwitz
Agentes alemanes disfrazados de polacos asaltan su propia emisora de radio para fabricar el pretexto de la invasión. Al día siguiente empieza la guerra.
- Fecha
- 31 de agosto de 1939
- Qué fue
- Una operación de falsa bandera de las SS
- Al día siguiente
- Alemania invade Polonia

Qué pasó
La tarde del 31 de agosto de 1939, un pequeño grupo de las SS vestido de civil asaltó la emisora de radio de Gleiwitz, en la Alta Silesia alemana, junto a la frontera con Polonia. Emitieron un mensaje breve en polaco llamando a la insurrección, dispararon algunos tiros al aire y se marcharon. Duró unos minutos y se transmitió por una frecuencia local de alcance modesto: no hacía falta que se oyera, hacía falta que se pudiera contar.
Para dejar pruebas visibles llevaron el cadáver de un hombre al que habían detenido el día anterior, un silesio de simpatías polacas, matado esa misma tarde y vestido de insurgente. En la jerga interna de la operación, los cuerpos preparados para estos montajes se llamaban «conservas». Aquella noche hubo alrededor de una veintena de incidentes fabricados de forma parecida a lo largo de la frontera.
Por qué importa
Hitler no necesitaba una provocación polaca para invadir Polonia: la decisión estaba tomada, las tropas desplegadas y la retaguardia asegurada con el pacto firmado ocho días antes en Moscú. Lo que necesitaba era un relato, y no para los polacos, sino para su propia población y para los países neutrales. A la mañana siguiente citó los incidentes fronterizos ante el Reichstag para presentar la invasión como una respuesta.
Es el ejemplo escolar de operación de falsa bandera, y su lección más incómoda es lo barato que salió: una emisora secundaria, unos uniformes, un preso al que matar y una prensa dispuesta a repetirlo. No hizo falta ninguna sofisticación. Cada vez que un gobierno alega hoy una agresión que nadie ha visto, el episodio vuelve a citarse como el patrón con el que comparar.
Qué vino después
A las cinco menos cuarto de la madrugada siguiente, el 1 de septiembre, un buque alemán abrió fuego contra la guarnición polaca de Westerplatte y empezó la Segunda Guerra Mundial. El montaje se conoció con detalle en Núremberg gracias a la declaración jurada del oficial que dirigió el asalto, que sobrevivió a la guerra y murió en Hamburgo en los años sesenta sin haber respondido ante ningún tribunal por aquello.
El hombre asesinado para servir de prueba no tiene tumba conocida y su nombre solo se rescató décadas más tarde, gracias al trabajo de investigadores locales; hoy hay una placa que lo recuerda. La emisora sigue en pie con su torre de madera de más de cien metros, la más alta de ese material que se conserva, convertida en museo en la ciudad polaca de Gliwice, que es como se llama Gleiwitz desde 1945.
Lugar: Gleiwitz (hoy Gliwice), Alta Silesia · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Deutsches Historisches Museum · Incidente de Gliwice (Wikipedia)