Filosofía y pensamiento
«El hombre nace libre y en todas partes está encadenado»
Rousseau busca una forma de asociación en la que cada uno obedezca solo a sí mismo. La llama voluntad general y le costó el destierro.
- Su problema
- Cómo asociarse sin dejar de obedecerse a uno mismo
- Su respuesta
- La voluntad general, que no es la suma de lo que quiere cada uno
- Su premio
- El libro fue condenado en París y en Ginebra, y tuvo que huir

Qué pasó
Jean-Jacques Rousseau, ginebrino, autodidacta y ya famoso por dos discursos incómodos, publicó en 1762 «El contrato social». Empieza con la frase más citada de la filosofía política y plantea un problema: encontrar una forma de asociación que defienda a cada asociado y en la que, sin embargo, cada uno siga obedeciéndose a sí mismo y siga siendo tan libre como antes.
Su solución es la voluntad general: no la suma de lo que quiere cada uno, sino lo que quiere el cuerpo político cuando mira por el interés común. La soberanía reside en el pueblo, no se puede delegar ni dividir, y por eso desconfiaba de los representantes: decía que los ingleses solo eran libres el día que votaban. Ese mismo año publicó «Emilio», sobre educación, y las dos obras fueron condenadas a la vez en París y en Ginebra. Tuvo que huir.
Por qué importa
Porque da la vuelta al argumento de Hobbes con las mismas piezas. Donde Hobbes concluye que hay que entregar el poder a un soberano absoluto, Rousseau concluye que el soberano es el pueblo entero y que ningún gobierno es más que su empleado. La Revolución francesa lo leyó así: sus restos fueron llevados al Panteón en 1794.
También es el argumento más peligroso del libro y él lo sabía. Si alguien no reconoce la voluntad general, escribe, se le obligará a ser libre. Esa frase ha servido después para justificar bastantes cosas, y ha hecho que se le acuse de precursor del totalitarismo. La acusación es discutible —Rousseau pensaba en repúblicas pequeñas donde todos se conocen— pero la frase está escrita.
Su influencia va más allá de la política. Su idea de que el ser humano nace bueno y lo estropea la sociedad, y su manera de mirar la infancia, la naturaleza y el sentimiento, están en la raíz del romanticismo y de la pedagogía moderna.
Lugar: Ámsterdam · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Stanford Encyclopedia of Philosophy · Bibliothèque nationale de France
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