1642–1727 Físico y matemático
Isaac Newton
Demostró que la manzana y la Luna obedecen la misma ecuación. Dedicó más papel a la alquimia y a la teología que a la física.
- Nació
- 25 de diciembre de 1642, Woolsthorpe, Inglaterra
- Murió
- 20 de marzo de 1727, Londres
- Los Principia
- 1687. Halley le insistió para que los escribiera y pagó la edición
- Su fecha
- Nació el 25 de diciembre de 1642 según el calendario inglés de entonces; el 4 de enero de 1643 según el nuestro
- Su otra obra
- Más de un millón de palabras sobre alquimia y teología

Quién fue
Nació prematuro y póstumo en una granja de Lincolnshire; su madre lo dejó al cuidado de la abuela cuando volvió a casarse. Llegó a Cambridge como estudiante pobre que se pagaba los estudios sirviendo a otros. En 1665 la peste cerró la universidad y volvió a casa durante casi dos años: en ese paréntesis desarrolló el cálculo, descompuso la luz blanca con un prisma y empezó a pensar en la gravedad. Se le llama su año maravilloso, aunque fueron dos.
Era reservado, rencoroso y poco dado a publicar. Se peleó con Hooke sobre la óptica y con Leibniz sobre quién había inventado el cálculo primero —hoy se acepta que lo hicieron por separado y que la notación de Leibniz es la que usamos—. Los Principia salieron en 1687 porque Edmund Halley le insistió y además pagó la edición de su bolsillo.
Por qué se le recuerda
Porque unificó el cielo y la tierra. Hasta él, el movimiento de los planetas y el de una piedra que cae eran dos asuntos distintos, gobernados por reglas distintas. Newton demostró que son el mismo: tres leyes del movimiento y una ley de gravitación universal explican la caída de una manzana, la órbita de la Luna, las mareas y el achatamiento de la Tierra por los polos. Con esas ecuaciones se calculó el regreso del cometa de Halley y se descubrió Neptuno antes de verlo.
Lo de la manzana no es del todo un mito: él mismo lo contó de viejo a varias personas, aunque nunca dijo que le cayera en la cabeza. La idea era que si la manzana cae, quizá la Luna también está cayendo continuamente, y solo su velocidad lateral impide que llegue al suelo.
Dedicó a la alquimia y a la interpretación de las profecías bíblicas más tiempo y más folios que a la física; se conservan más de un millón de palabras suyas sobre esos temas. En 1696 dejó Cambridge para dirigir la Casa de la Moneda, donde persiguió falsificadores con notable eficacia, y presidió la Royal Society hasta su muerte. Está enterrado en la abadía de Westminster.
Para seguir leyendo
Dónde aparece en la línea del tiempo
Vivió a la vez que
Fuentes: The Royal Society · Cambridge Digital Library — Newton Papers



