Salud y epidemias
Röntgen ve brillar una pantalla que no debería brillar
Un tubo tapado con cartón negro, una pantalla que se ilumina al otro lado de la mesa y, siete semanas después, los huesos de una mano con su anillo en una placa.
- Cuándo
- 8 de noviembre de 1895
- Dónde
- Instituto de Física, Wurzburgo (Alemania)
- Inventor
- Wilhelm Röntgen, que no lo patentó
- Primera radiografía
- La mano de Anna Bertha Röntgen, 22 de diciembre de 1895
- Nobel
- Primer Premio Nobel de Física, 1901

Qué se inventó
El 8 de noviembre de 1895, en su laboratorio del Instituto de Física de Wurzburgo, Wilhelm Röntgen trabajaba con un tubo de rayos catódicos envuelto en cartón negro para que no escapara la luz. Aun así, una pantalla fluorescente colocada a cierta distancia empezó a brillar cada vez que encendía el tubo. Algo invisible atravesaba el cartón.
Pasó las semanas siguientes comprobando qué dejaba pasar aquella radiación: el papel y la madera, sí; el plomo, no; la carne, mucho más que el hueso. El 22 de diciembre puso la mano de su mujer, Anna Bertha, sobre una placa fotográfica, y en la imagen salieron los huesos y el anillo. El 28 de diciembre entregó a la Sociedad Físico-Médica de Wurzburgo su comunicación «Sobre una nueva clase de rayos». Los llamó X porque no sabía qué eran.
Quién lo inventó
Aquí hay un descubridor con nombre y sin patente. Los tubos de descarga llevaban años en los laboratorios de media Europa, pero Röntgen fue el primero en fijarse en esa radiación, estudiarla con método y publicarla. Se negó a patentar nada: sostenía que su uso debía quedar libre para la investigación y para todos.
El 23 de enero de 1896 repitió la demostración ante la misma sociedad y radiografió la mano del anatomista Albert von Kölliker, que presidía la sesión y propuso llamarlos rayos de Röntgen; en alemán se siguen llamando así. En 1901 recibió el primer Premio Nobel de Física y donó las 50.000 coronas del premio a la Universidad de Wurzburgo.
Qué cambió
Fue un descubrimiento de laboratorio que se convirtió en herramienta médica en semanas. La noticia corrió por la prensa a comienzos de 1896 y, como el equipo era sencillo, un tubo, una bobina y una placa, los médicos de varios países empezaron enseguida a buscar fracturas y cuerpos extraños, como balas o agujas, sin abrir al paciente.
La prisa tuvo un precio: nadie conocía los efectos de la radiación, y muchos de los primeros radiólogos sufrieron quemaduras y cánceres antes de que se impusieran las protecciones de plomo y las dosis medidas. De aquí salieron también la radioterapia, la cristalografía que permitió ver cómo se ordenan los átomos de una molécula y, décadas más tarde, el escáner de tomografía.
Lugar: Instituto de Física de la Universidad de Wurzburgo, Alemania · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: The Nobel Prize: Wilhelm Conrad Röntgen, biografía · Linda Hall Library: Wilhelm Röntgen (Scientist of the Day) · Archivo de la Universidad de Wurzburgo: Wilhelm Conrad Röntgen
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