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Un manual militar chino escribe la receta de la pólvora
Salitre, azufre y carbón: la mezcla que los alquimistas encontraron buscando elixires acabó en un libro de guerra de la corte Song. Tres siglos después tronaba en Europa.
- Cuándo
- 1044 (primera fórmula escrita)
- Dónde
- Kaifeng, corte de la dinastía Song
- Inventor
- Anónimo: alquimistas chinos
- Obra
- Wujing Zongyao, de Zeng Gongliang, Ding Du y Yang Weide
- Ingredientes
- Salitre, azufre y carbón vegetal

Qué se inventó
En 1044 se terminó en la corte de la dinastía Song, en Kaifeng, el Wujing Zongyao, un compendio de técnicas militares encargado por el emperador Renzong. Entre catapultas, barcos y formaciones de combate, el libro da tres recetas de una mezcla incendiaria de salitre, azufre y carbón vegetal, con añadidos como resina, cera o aceite. Es la primera fórmula escrita de la pólvora que se conoce.
Aquella pólvora llevaba menos salitre que la moderna: en torno a la mitad de la mezcla en las recetas incendiarias, y bastante menos en la pensada para las bombas de humo venenoso, frente a las tres cuartas partes de la pólvora negra posterior. Por eso, más que estallar, ardía con violencia. El manual explica cómo meterla en paquetes de papel o de bambú atados a flechas y en bombas que se lanzaban con catapulta.
Quién lo inventó
Nadie con nombre. El libro lo redactaron los eruditos Zeng Gongliang, Ding Du y Yang Weide, pero recopilaban lo que ya se sabía. El descubrimiento es anterior y anónimo: salió de los alquimistas taoístas que calentaban minerales en busca de elixires de larga vida.
Un texto alquímico que suele situarse en el siglo IX, el Zhenyuan miaodao yaolüe, ya advierte de que algunos que calentaron juntos azufre, rejalgar y salitre con miel se quemaron las manos y la cara, y hasta vieron arder la casa entera. El primer rastro escrito de la mezcla aparece, por tanto, como aviso de lo que no hay que hacer.
Qué cambió
En los siglos siguientes, los chinos pasaron de las flechas incendiarias a las lanzas de fuego y a bombas que reventaban. De las primeras armas de fuego de mano se conservan restos chinos de bronce fechados en 1288. La receta viajó hacia el oeste por las rutas comerciales y con las conquistas mongolas.
En Europa, el franciscano inglés Roger Bacon dejó descrita la mezcla en su Opus maius, de 1267, y en la década de 1320 ya se fabricaban cañones. La pólvora quitó a los castillos su condición de refugio seguro, cambió la manera de hacer la guerra y dominó los explosivos hasta que en el siglo XIX llegaron otros más potentes, como la dinamita.
Lugar: Kaifeng, capital de la dinastía Song (China) · Ver en OpenStreetMap
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Fuentes: Columbia University, Asia for Educators: Gunpowder (Song Dynasty China) · Universidad de Houston, The Engines of Our Ingenuity: Chinese Bombard
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