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Alguien monta dos lentes y los présbitas vuelven a leer
En 1306 un fraile predicó en Florencia que el arte de hacer anteojos no tenía ni veinte años y que había hablado con su inventor. Nunca dijo cómo se llamaba.
- Cuándo
- Hacia 1286 (según un sermón de 1306)
- Dónde
- Norte de Italia: Pisa o Venecia
- Inventor
- Anónimo
- Primer testimonio
- Sermón de Giordano da Pisa, Florencia, 1306
- Primera imagen
- Fresco de Tommaso da Modena, Treviso, 1352
Fecha aproximada: las fuentes dan un margen.

Qué se inventó
Hacia 1286, en algún taller del norte de Italia, alguien montó dos lentes convexas en aros unidos por un remache para ponerlas delante de los ojos. La fecha se deduce de un sermón: el 23 de febrero de 1306, en la iglesia de Santa María Novella de Florencia, el fraile dominico Giordano da Pisa dijo que aún no hacía veinte años que se había descubierto el arte de fabricar anteojos, y que había hablado con quien lo descubrió.
Aquellas primeras gafas no tenían patillas: se sujetaban pinzando la nariz o con la mano, y solo aguantaban si el que las llevaba se estaba quieto. Sus lentes convexas corregían la presbicia, la vista cansada que llega pasados los cuarenta años y que impide leer de cerca.
Quién lo inventó
Nadie con nombre. Giordano conoció al inventor, pero no dejó escrito quién era; se lo suele situar en un artesano de cerca de Pisa. La crónica del convento dominico de Santa Caterina de Pisa recuerda a otro fraile, Alessandro della Spina, muerto en 1313, que supo fabricarlas por su cuenta cuando el primero se negó a enseñar cómo y repartió el secreto. No fue el inventor, sino quien difundió la técnica.
Venecia es la otra candidata. Los estatutos de su gremio de cristaleros nombran ya en 1300, aparte de las piedras de leer, unos «roidi da ogli», discos para los ojos, y exigen hacerlos de cristal de roca para que nadie venda vidrio corriente como si lo fuera; un capítulo de 1301 permitió el vidrio, pero sin ocultarlo. La atribución a un florentino llamado Salvino degli Armati, que aún aparece en algunos libros, es una invención del siglo XVII sin respaldo en documentos de la época.
Qué cambió
Las gafas permitieron seguir trabajando a quienes vivían de leer y escribir —monjes, notarios, mercaderes, copistas— cuando la vista de cerca empezaba a fallar. La imagen más antigua de alguien con gafas es un fresco de 1352 de Tommaso da Modena, en el convento dominico de Treviso: el cardenal Hugo de Saint-Cher leyendo con ellas puestas.
Con la imprenta, a mediados del siglo XV, hubo muchos más libros y más lectores, y la demanda creció. Los artesanos que pulían lentes acabaron probando a combinarlas, y de esos talleres salieron a comienzos del siglo XVII el telescopio y el microscopio.
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Fuentes: The College of Optometrists, British Optical Association Museum: The history of spectacles · Harry Ransom Center, Universidad de Texas en Austin: Early printed book contains rare evidence of medieval spectacles
Situarlo en la línea del tiempo de Historia de los inventos →