Guerras y conflictos
Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki
Estados Unidos lanza dos bombas atómicas sobre ciudades japonesas. Mueren más de cien mil personas y empieza la era nuclear.
- Hiroshima
- 6 de agosto de 1945
- Nagasaki
- 9 de agosto de 1945
- Muertes
- Entre 110.000 y 210.000 hasta finales de 1945
- Rendición de Japón
- 15 de agosto de 1945

Qué pasó
A las ocho y cuarto de la mañana del 6 de agosto de 1945, un bombardero estadounidense soltó sobre Hiroshima una bomba de uranio que estalló a unos seiscientos metros de altura, la cota calculada para maximizar la destrucción en superficie. Tres días después, una segunda bomba, de plutonio, debía caer sobre Kokura; el objetivo estaba cubierto de nubes y humo y el avión viró hacia la alternativa, Nagasaki, cuyo destino lo decidió la meteorología.
Las estimaciones de muertos hasta finales de aquel año, sumando a quienes murieron en el acto y a quienes fallecieron después por quemaduras y radiación, van de ciento diez mil a doscientas diez mil personas. El 15 de agosto, la radio emitió la voz del emperador anunciando la rendición: era la primera vez que la población lo oía hablar, y lo hizo en una lengua cortesana tan formal que muchos necesitaron que se la explicaran.
Por qué importa
Es el único uso de armas nucleares en una guerra hasta hoy, y esa excepcionalidad se ha convertido en una norma no escrita que ha resistido ochenta años y unas cuantas crisis. Historiadores y militares siguen discutiendo si las bombas fueron lo que terminó la guerra o si pesó más la entrada de la Unión Soviética contra Japón el 9 de agosto, que dejó a Tokio sin la mediación que esperaba.
Hay además una consecuencia menos citada. Los supervivientes, los hibakusha, fueron seguidos médicamente durante décadas por una comisión creada al efecto, en un estudio que continúa hoy con sus descendientes. De ahí sale la mayor parte de lo que se sabe sobre el efecto de la radiación en el cuerpo humano, y sobre esos datos se calculan los límites que protegen a un trabajador de una central o a un paciente que se hace una radiografía.
Qué vino después
La Unión Soviética probó su primera bomba en 1949 y en pocos años ambos bandos pasaron a las termonucleares, mucho más potentes que las de 1945. Se llegó a decenas de miles de cabezas desplegadas bajo una lógica según la cual la garantía de que nadie ataca es que el ataque sería suicida para los dos. El tratado de no proliferación de 1968 y los acuerdos posteriores recortaron el número, no la capacidad.
En Hiroshima quedó en pie el esqueleto de una cúpula que la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad en 1996, con la oposición de algunos países. Los hibakusha dedicaron su vida a contarlo en colegios y foros internacionales, y la organización que los agrupa recibió el Premio Nobel de la Paz en 2024, cuando ya quedaban pocos con edad para hablar en primera persona.
Lugar: Hiroshima y Nagasaki, Japón · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: UNESCO — Memorial de la Paz de Hiroshima · U.S. National Archives — Segunda Guerra Mundial
