1332–1406 Historiador y pensador político
Ibn Jaldún
Se pasó la vida entrando y saliendo de gobiernos del Magreb y de Granada. Cuando se retiró, escribió cómo funcionan por dentro los imperios.
- Nació
- 27 de mayo de 1332, Túnez
- Murió
- 17 de marzo de 1406, El Cairo
- Su concepto
- Asabiyya: la cohesión que funda dinastías y luego se disuelve
- Su encuentro
- Con Tamerlán, en 1401, saliendo de una Damasco sitiada
- En Europa
- No se tradujo hasta el siglo XIX

Quién fue
De familia andalusí instalada en Túnez tras la caída de Sevilla. Su carrera política fue un vaivén: secretario de sultanes, embajador ante Pedro I de Castilla, consejero en Granada, encarcelado dos años, desterrado, vuelto a llamar. La peste negra le mató a los padres siendo adolescente. Cansado de todo aquello, en 1375 se retiró con su familia a una fortaleza del interior y se puso a escribir.
Después de la «Muqaddima» se instaló en El Cairo, donde fue gran cadí varias veces y siempre acabó destituido por intentar aplicar la ley sin contemplaciones. En 1401, con casi setenta años, se descolgó por la muralla de Damasco sitiada para entrevistarse con Tamerlán; estuvo semanas con él y dejó escrito el encuentro.
Por qué se le recuerda
Por proponer que la historia tiene leyes. Su concepto central es la asabiyya, la cohesión de grupo: los pueblos de vida dura la tienen alta, con ella conquistan y fundan una dinastía, y al instalarse en la ciudad el lujo la disuelve en tres o cuatro generaciones, momento en que llega otro grupo y los sustituye. No es una moraleja: lo describe como un mecanismo, con sus fases y su duración aproximada.
De ahí saca además una herramienta crítica. Si se conoce cómo funciona una sociedad, se puede detectar cuándo un cronista miente: un ejército de un millón de hombres es imposible si la región no puede alimentarlo. Es el primer intento sistemático de someter las fuentes a una prueba de verosimilitud.
Escribió también sobre economía cosas que Europa tardaría siglos en formular: que el valor de un producto depende del trabajo incorporado, que subir mucho los impuestos acaba recaudando menos y que la división del trabajo hace posible la ciudad. Occidente no lo leyó hasta el siglo XIX.
Para seguir leyendo
Dónde aparece en la línea del tiempo
Vivió a la vez que
Fuentes: Stanford Encyclopedia of Philosophy · Bibliothèque nationale de France



