1833–1896 Químico e industrial
Alfred Nobel
Hizo su fortuna domando la nitroglicerina, el explosivo que había matado a su hermano pequeño. Dejó la mayor parte para premiar a quien más hiciera por la humanidad.
- Nació
- 21 de octubre de 1833, Estocolmo
- Murió
- 10 de diciembre de 1896, Sanremo, Italia
- Patentes
- 355 a lo largo de su vida
- La dinamita
- Nitroglicerina estabilizada con tierra de diatomeas, patentada en 1867
- El testamento
- 31 millones de coronas para cinco premios anuales

Quién fue
Nació en Estocolmo en 1833, el mismo año en que se arruinó su padre, Immanuel, un ingeniero e inventor. En 1838 Immanuel se marchó a San Petersburgo, montó un taller mecánico y prosperó con un contrato para fabricar minas terrestres y navales para el ejército ruso. A los diecisiete años Alfred hablaba cinco idiomas con soltura. Trabajó un año en París en el laboratorio del químico Théophile-Jules Pelouze y viajó por Italia, Alemania y Estados Unidos.
Cuando terminó la guerra de Crimea, el ejército ruso canceló los pedidos y la empresa del padre quebró. Alfred buscaba desesperadamente algo nuevo que fabricar, y su profesor de química, el ruso Nikolái Zinin, le recordó la nitroglicerina, un explosivo líquido muy potente y muy peligroso de manejar. Empezó a experimentar con ella en 1862. Al año siguiente volvió a Estocolmo y obtuvo su primera patente para usarla como explosivo industrial, y en 1864 patentó un detonador.
Por qué se le recuerda
Ese mismo 1864 su hermano menor, Emil, murió en una explosión mientras preparaban nitroglicerina en Heleneborg, en Estocolmo. En 1866 otra explosión destruyó su fábrica de Krümmel, cerca de Hamburgo. Trabajando en una balsa anclada en el río Elba, Nobel encontró la solución: mezclada con kieselguhr, una tierra de diatomeas, la nitroglicerina se volvía estable y se podía transportar. La llamó dinamita, del griego dynamis, fuerza, y la patentó en 1867.
En diez años se abrieron dieciséis fábricas de explosivos en catorce países a partir de su trabajo, y al morir tenía 355 patentes. No todo fue para minas y obras: en 1887 patentó en Francia la balistita, una pólvora, y una disputa con el gobierno francés por ese invento le hizo dejar París en 1891 e instalarse en Sanremo. En 1894 compró en Karlskoga, en Suecia, un pequeño taller mecánico, Bofors-Gullspång, y la finca de Björkborn.
El 27 de noviembre de 1895 firmó en el Club Sueco-Noruego de París su último testamento: la mayor parte de su fortuna, 31 millones de coronas, formaría un fondo cuyos intereses se repartirían cada año en cinco premios, de física, química, medicina, literatura y paz. Su familia se opuso y las instituciones que había designado se resistieron a cumplirlo; el primer premio no se entregó hasta 1901. Nobel murió en su villa de Sanremo el 10 de diciembre de 1896.
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Vivió a la vez que
Fuentes: NobelPrize.org: Alfred Nobel, biographical information · NobelPrize.org: las empresas de dinamita de Alfred Nobel · NobelPrize.org: el testamento de Alfred Nobel



