Política y estados
El tratado de Sèvres reparte el Imperio otomano
Los vencedores trocean lo que queda del Imperio otomano y dejan a Turquía reducida a un fragmento de Anatolia. Nunca llegó a aplicarse.
- Fecha
- 10 de agosto de 1920
- Qué preveía
- Armenia independiente y un Kurdistán autónomo
- Vigencia
- Ninguna: sustituido por Lausana en 1923

Qué pasó
El 10 de agosto de 1920, en la fábrica de porcelana de Sèvres, los representantes del sultán otomano firmaron el tratado que liquidaba su imperio. Grecia recibía Tracia oriental y la administración de Esmirna; se creaba una Armenia independiente cuya frontera arbitraría el presidente estadounidense; se contemplaba un Kurdistán autónomo; los estrechos quedaban bajo control internacional; el ejército se reducía a una fuerza simbólica y las finanzas del Estado pasaban a manos aliadas.
Quienes firmaron gobernaban una capital ocupada por tropas extranjeras. En Ankara existía desde abril otra asamblea, dirigida por Mustafa Kemal, que declaró el tratado nulo y traidores a sus firmantes. Lo que siguió no fue una negociación sino una guerra de tres años, sobre todo contra el ejército griego que avanzaba desde Esmirna hacia el interior de Anatolia.
Por qué importa
Sèvres es el tratado más influyente de los que nunca se aplicaron. Al dibujar sobre el papel un país reducido a un fragmento de meseta, dio al movimiento nacionalista turco lo que le faltaba: un enemigo concreto, un mapa que enseñar y un argumento que unía a gente que no coincidía en nada más. La resistencia armada dejó de ser una aventura de oficiales y se convirtió en una causa nacional.
De ahí salió también un reflejo político que dura. Los politólogos turcos hablan del síndrome de Sèvres para describir la convicción, muy extendida y periódicamente reactivada desde el poder, de que las potencias extranjeras conspiran de forma permanente para trocear el país. Un texto que nunca llegó a entrar en vigor sigue explicando reacciones de la política turca de hoy.
Qué vino después
El ejército turco recuperó Esmirna en septiembre de 1922, la ciudad ardió y su población griega y armenia huyó por el puerto. Al año siguiente, el tratado de Lausana sustituyó a Sèvres en condiciones opuestas: Turquía conservaba Anatolia y Tracia oriental, se anulaban el control financiero extranjero y las capitulaciones, y desaparecían del texto tanto Armenia como el Kurdistán. La república se proclamó en octubre de 1923.
Lausana incluyó además un intercambio obligatorio de población por criterio religioso que movió a más de un millón y medio de personas entre Grecia y Turquía, muchas de las cuales no hablaban la lengua del país al que las enviaban. Y dejó pendiente lo que Sèvres había prometido: un siglo después, los kurdos siguen repartidos entre cuatro Estados y sin ninguno propio.
Lugar: Sèvres, Francia · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Encyclopædia Britannica · Tratado de Sèvres (Wikipedia)