Ciencia
El protocolo de Montreal salva la capa de ozono
El único tratado de la historia ratificado por todos los países del mundo. Eliminó los gases que estaban abriendo un agujero sobre la Antártida.
- Fecha
- 16 de septiembre de 1987
- Ratificación
- Los 198 países del mundo
- Resultado
- Eliminado el 99 % de las sustancias

Qué pasó
El 16 de septiembre de 1987, en Montreal, se firmó un tratado que obligaba a reducir y después eliminar la producción de clorofluorocarbonos y otros gases usados en aerosoles, frigoríficos, espumas y extintores. Fijaba un calendario vinculante, plazos más largos para los países en desarrollo y revisiones periódicas para endurecerlo según lo que fuera diciendo la ciencia.
El detonante había llegado dos años antes. Un equipo británico que medía el ozono sobre la Antártida publicó que encima del continente faltaba una parte enorme del filtro que detiene la radiación ultravioleta. Los satélites de la NASA tenían los mismos datos desde hacía tiempo, pero su programa informático descartaba automáticamente valores tan bajos por considerarlos errores de medición.
Por qué importa
Es el único tratado de la historia ratificado por todos los Estados del mundo. Se ha eliminado en torno al noventa y nueve por ciento de las sustancias reguladas y la capa de ozono se está recuperando; los modelos calculan que volverá a los niveles de 1980 hacia mediados de siglo.
Conviene entender también por qué funcionó, porque explica la dificultad de repetirlo. Eran pocas sustancias, fabricadas por pocas empresas, con sustitutos técnicamente viables que esas mismas empresas podían vender. Y un fondo multilateral creado en 1990 pagó la reconversión industrial de los países pobres, lo que convirtió la firma en algo rentable en lugar de en un sacrificio.
Qué vino después
Hacia 2018, los sensores atmosféricos detectaron que las emisiones de uno de los gases prohibidos habían vuelto a subir; la investigación las rastreó hasta fábricas del este de Asia y las emisiones cayeron en los años siguientes, un episodio que demostró que la vigilancia global era capaz de pillar a los infractores.
La enmienda de Kigali, adoptada en 2016, dio un paso más allá del objetivo original: los hidrofluorocarbonos que sustituyeron a los CFC no dañan el ozono, pero son gases de efecto invernadero potentísimos, y el tratado se amplió para eliminarlos también. Un acuerdo firmado para tapar un agujero en la estratosfera se ha convertido de paso en un instrumento climático.
Lugar: Montreal, Canadá · Ver en OpenStreetMap
Relacionado
Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente · Protocolo de Montreal (Wikipedia)