Política y estados
Los tanques del Pacto de Varsovia entran en Praga
Medio millón de soldados acaban con la Primavera de Praga en una noche. El intento de un «socialismo con rostro humano» duró ocho meses.
- Fecha
- Noche del 20 al 21 de agosto de 1968
- Fuerzas
- Unos 500.000 soldados de cuatro países
- Qué acabó
- La Primavera de Praga, iniciada en enero

Qué pasó
En la noche del 20 al 21 de agosto de 1968, más de doscientos mil soldados de la Unión Soviética, Polonia, Hungría y Bulgaria entraron en Checoslovaquia, en un despliegue que llegaría a medio millón en los días siguientes. Aviones de transporte soviéticos aterrizaron en el aeropuerto de Praga y tomaron la capital antes del amanecer. Alexander Dubček y el resto de la dirección del país fueron detenidos en sus despachos y trasladados a Moscú, donde se les obligó a firmar la marcha atrás de todas sus reformas.
Desde enero, Dubček había suprimido la censura, permitido asociaciones y prometido elecciones internas con más de un candidato, un programa resumido como socialismo con rostro humano. No hubo resistencia armada. Hubo gente discutiendo con los soldados desde las aceras, emisoras clandestinas que siguieron transmitiendo durante días y vecinos que arrancaron las placas de las calles para que las columnas se perdieran. Murió alrededor de un centenar de checoslovacos en las primeras semanas.
Por qué importa
La invasión mató una idea, no solo un gobierno: la de que el sistema podía reformarse desde dentro sin salirse del bloque. Muchos partidos comunistas occidentales rompieron públicamente con Moscú a partir de aquella noche, y de esa ruptura salió el eurocomunismo. Brézhnev formuló después la doctrina que lo justificaba: cuando un país socialista se desvía, los demás tienen el derecho y el deber de intervenir.
El precio interior fue largo. Lo que siguió se llamó normalización y consistió en expulsar del partido a cientos de miles de personas y apartar de sus profesiones a profesores, periodistas, médicos e ingenieros, que pasaron veinte años trabajando de fogoneros o limpiacristales. No hubo grandes juicios ni ejecuciones: hubo una desactivación metódica de toda una generación.
Qué vino después
En enero de 1969, el estudiante Jan Palach se roció con gasolina y se prendió fuego en la plaza de Wenceslao para sacudir la resignación de sus compatriotas; murió tres días después y a su entierro fue media Praga. Dubček fue sustituido en abril y acabó destinado a un puesto menor en la administración forestal eslovaca. En 1977 apareció la Carta 77, el grupo en torno al que se organizó lo poco que quedaba de oposición.
Veintiún años después, en noviembre de 1989, las manifestaciones de la Revolución de Terciopelo llevaron a Dubček a un balcón de Praga junto a Václav Havel. Los países invasores condenaron formalmente la intervención antes de que acabara aquel año. Las tropas soviéticas terminaron de retirarse en 1991, y Dubček murió al año siguiente en un accidente de tráfico.
Lugar: Praga, Checoslovaquia · Ver en OpenStreetMap
Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: National Security Archive, Universidad George Washington · Invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia (Wikipedia)