Política y estados
Carlomagno es coronado emperador
El día de Navidad del año 800 el papa corona emperador a Carlomagno. Occidente vuelve a tener un imperio, y el poder político se ata al religioso.
- Fecha
- 25 de diciembre del año 800
- Dónde
- Basílica de San Pedro, Roma
- Quién corona
- El papa León III
- Herencia
- Reparto de Verdún (843) y Sacro Imperio hasta 1806

Qué pasó
El día de Navidad del año 800, en la basílica de San Pedro de Roma, el papa León III coronó emperador a Carlomagno y los presentes lo aclamaron como augusto. Tres siglos después de que se apagara el Imperio de Occidente, había otra vez un emperador en Europa occidental, y era un rey franco.
El contexto no era ceremonial. León III había sido agredido en Roma el año anterior y acusado de delitos graves; huyó a buscar la protección de Carlomagno y volvió con él a Roma, donde juró su inocencia dos días antes de la coronación. En Constantinopla, además, gobernaba una mujer, Irene, y eso permitió sostener que el trono imperial estaba vacante.
Por qué importa
El gesto dejó planteada la pregunta que recorre toda la Edad Media: si es el papa quien pone la corona, quién manda sobre quién. De esa ambigüedad saldrían la querella de las investiduras, los enfrentamientos entre emperadores y pontífices y buena parte de la teoría política europea.
Bizancio, que se consideraba el único heredero legítimo de Roma, lo vivió como una usurpación y tardó doce años en aceptar de mala gana el título, con la condición de que no fuera emperador de los romanos. La cristiandad quedó partida en dos también en lo político.
Qué vino después
El imperio se repartió entre los nietos de Carlomagno en el tratado de Verdún del 843, y de ese reparto salen los embriones de Francia y Alemania. La idea imperial sobrevivió al territorio: renació con Otón I en el 962 y se prolongó en el Sacro Imperio hasta 1806, cuando lo disolvió la derrota frente a Napoleón.
Su reforma cultural fue más duradera que su Estado. Reunió eruditos de toda Europa, ordenó copiar sistemáticamente los manuscritos antiguos y promovió una letra clara y regular, la carolina, antepasada directa de nuestras minúsculas. Buena parte de la literatura latina que conservamos ha llegado en copias de aquellos monasterios.
Lugar: Basílica de San Pedro, Roma · Ver en OpenStreetMap
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Fuentes: UNESCO — Catedral de Aquisgrán · Metropolitan Museum of Art — Carolingian Art
