Guerras y conflictos
Las guerras civiles inglesas: el rey contra el Parlamento
Carlos I y el Parlamento se enfrentan de 1642 a 1651 en una guerra que arrastra a Escocia e Irlanda y acaba con un rey juzgado y decapitado por sus propios súbditos.
- Duración
- 1642-1651 en Inglaterra; 1639-1653 contando Escocia e Irlanda
- Batallas decisivas
- Marston Moor (1644), Naseby (1645) y Worcester (1651)
- Muertos
- unos 250.000 en Gran Bretaña (casi el 5 %); más de 250.000 en Irlanda
- Resultado
- rey ejecutado en 1649 y república hasta 1660
- Nombre
- muchos historiadores prefieren «guerras de los Tres Reinos»
Qué pasó
La guerra no empezó en Inglaterra. Carlos I, rey a la vez de Inglaterra, Escocia e Irlanda, llevaba desde 1629 gobernando sin convocar al Parlamento inglés cuando en 1637 quiso imponer a la Escocia presbiteriana un libro de oraciones al estilo anglicano. Los escoceses firmaron en 1638 el Pacto Nacional, se armaron y le ganaron las dos guerras de los Obispos de 1639 y 1640. Sin dinero para pagar un ejército, Carlos tuvo que reunir el Parlamento, y el llamado Parlamento Largo, abierto en noviembre de 1640, desmontó los instrumentos de su gobierno personal: hizo ejecutar a su ministro Strafford, suprimió la Cámara Estrellada y obligó a convocar elecciones al menos cada tres años. En octubre de 1641 estalló en el Ulster una rebelión católica contra los colonos protestantes; la propaganda de Londres habló de cientos de miles de muertos, y los cálculos actuales se quedan en unos pocos miles, pero el miedo a un complot papista hizo inaplazable la pregunta de quién mandaría el ejército que había que enviar a Irlanda, si el rey o el Parlamento. El 4 de enero de 1642 Carlos entró en los Comunes con cuatrocientos soldados para detener a cinco diputados, que ya habían huido. Abandonó Londres y el 22 de agosto levantó su estandarte en Nottingham.
La primera batalla campal, Edgehill, en octubre de 1642, no decidió nada. En 1643 el Parlamento se alió con los escoceses mediante la Liga y Pacto Solemne, y en julio de 1644 los dos ejércitos juntos deshicieron a los realistas en Marston Moor. En 1645 el Parlamento fundió tres ejércitos regionales en el New Model Army, una fuerza nacional y profesional mandada por Thomas Fairfax, con Oliver Cromwell al frente de la caballería, en la que se ascendía por mérito y no por apellido, y que el 14 de junio ganó en Naseby la batalla decisiva. Carlos se entregó a los escoceses en mayo de 1646, pero siguió negociando con todos, pactó con Escocia y provocó en 1648 una segunda guerra que Cromwell liquidó en Preston. El ejército purgó entonces el Parlamento y en enero de 1649 el rey fue juzgado y decapitado. Quedaba una tercera fase: Cromwell pasó a Irlanda en 1649, con las matanzas de Drogheda y Wexford, y después derrotó a los escoceses, que habían coronado a Carlos II, en Dunbar en 1650 y en Worcester el 3 de septiembre de 1651. La resistencia irlandesa no se rindió del todo hasta 1653.
Por qué importa
El nombre ya es un debate. Durante siglos se habló de la Gran Rebelión, como la llamó el realista Clarendon; en el siglo XIX, de Revolución puritana, y los historiadores marxistas del XX, con Christopher Hill a la cabeza, de Revolución inglesa. Desde los años setenta y ochenta, historiadores como J. G. A. Pocock y Conrad Russell insistieron en que no se entiende lo ocurrido en Inglaterra sin Escocia e Irlanda, tres reinos con religiones distintas bajo un mismo rey, y se ha ido imponiendo la expresión guerras de los Tres Reinos —que ya circulaba en el siglo XVII— para el conjunto, de 1639 a 1653; otros, como Charles Carlton o el National Army Museum, prefieren guerras civiles británicas. Lo que ninguno discute es el precio. Según una estimación reciente que recoge ese museo, en Gran Bretaña hubo unas 250.000 muertes relacionadas con la guerra, casi el 5 % de la población: una proporción mayor que el 2,6 % de británicos que murieron en la Primera Guerra Mundial. En Irlanda, entre combates, hambre y peste, los muertos pasaron probablemente de 250.000, entre el 15 y el 20 % de sus habitantes.
Fuera de las islas dejó ideas y precedentes. Un rey había sido juzgado y ejecutado por sus propios súbditos en nombre del pueblo, algo que horrorizó a las cortes europeas. En el ejército se discutió en voz alta quién debía votar: en los debates de Putney, en 1647, los niveladores defendieron que hasta el más pobre tenía derecho a elegir a quien lo gobernaba y propusieron un Acuerdo del Pueblo, una constitución escrita por encima del Parlamento. Fue también una guerra de papel: el librero londinense George Thomason se dedicó a comprar todo lo que salía de las imprentas y reunió unos 24.000 impresos y manuscritos de aquellos años, la colección que conserva la British Library. Thomas Hobbes escribió el Leviatán en su exilio de París con aquella guerra en la cabeza, para defender un soberano absoluto como único remedio contra la guerra de todos contra todos, y John Locke, hijo de un capitán parlamentario, maduró en esa experiencia su teoría del derecho a resistir al tirano.
Qué vino después
Inglaterra fue república, la Commonwealth, desde 1649 y, a partir de diciembre de 1653, un protectorado de Cromwell regido por el Instrument of Government, la primera constitución escrita que tuvo el país. La república proyectó poder hacia fuera: la Ley de Navegación de 1651, pensada contra el comercio neerlandés, desembocó en la primera guerra anglo-neerlandesa, y en 1655 una expedición contra la América española se quedó con Jamaica. En Irlanda la conquista se tradujo en un traspaso de tierras gigantesco: para repartir el suelo confiscado entre los acreedores y los soldados del Parlamento, Sir William Petty levantó entre 1656 y 1658 la Down Survey, el primer catastro cartografiado a escala nacional del mundo, que anotó quién poseía cada parcela en 1641 y quién en 1670; de esa comparación sale la medida del despojo de los propietarios católicos. Miles de prisioneros irlandeses y escoceses fueron además enviados como siervos a las plantaciones de Barbados.
Por eso Cromwell sigue siendo una figura odiada en Irlanda. Su estatua preside desde 1899 la entrada de Westminster Hall, pero hubo que pagarla en privado —lo hizo el primer ministro liberal lord Rosebery— porque la oposición de los diputados irlandeses obligó a retirar de los Comunes la propuesta de financiarla con dinero público. Muerto Cromwell en 1658, el régimen se deshizo y en 1660 volvió la monarquía con Carlos II. Pero la pregunta que abrió la guerra, si mandaba el rey o el Parlamento, no quedó cerrada hasta la revolución de 1688 y la Declaración de Derechos de 1689, que fijaron por escrito los límites del poder real sin necesidad de otra guerra civil.
Mapa del mundo. Territorios del suceso: Escocia, Inglaterra e Irlanda
Territorios: 2 territorios (fronteras del mapa de 1600 · pulsa uno para ver cuál es)
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: National Army Museum, «British Civil Wars» · National Army Museum, «Oliver Cromwell: Lord Protector» · British Library, Jason Peacey, «Collecting Revolution: George Thomason and the Thomason Tracts», Electronic British Library Journal · History Ireland, «The Down Survey of Ireland project» (Trinity College Dublin) · History Ireland, «Cromwell's statue in Westminster»