Sociedad
El Gran Incendio de Londres
Un fuego que empieza en una panadería arrasa cuatro días de ciudad medieval. Londres se reconstruye en ladrillo y piedra.
- Fecha
- 2 al 6 de septiembre de 1666
- Origen
- Una panadería en Pudding Lane
- Destruido
- 13.200 casas y 87 iglesias
- Consecuencia
- Normas de construcción y seguros contra incendios

Qué pasó
En la madrugada del 2 de septiembre de 1666 empezó a arder una panadería de Pudding Lane, cerca del puente de Londres. El alcalde fue avisado, echó un vistazo y decidió que aquello no merecía derribar casas para cortarlo. Cuando cambió de opinión, un viento del este empujaba ya las llamas hacia una ciudad de vigas de madera y callejones estrechos.
El fuego ardió cuatro días. Destruyó unas 13.200 viviendas, 87 iglesias parroquiales, la Bolsa y la vieja catedral de San Pablo, cuyo plomo derretido corría por las calles. Samuel Pepys, funcionario de la Marina, dejó escrito que enterró en el jardín su vino y su queso parmesano antes de huir.
Por qué importa
Las cifras oficiales solo recogieron una decena escasa de muertos, un número que casi nadie cree hoy: los pobres no entraban en los registros parroquiales, y se discute si el calor de las zonas más intensas pudo no dejar restos identificables. Aun así, la evacuación fue en buena medida ordenada, en contraste con la Gran Peste que había matado a decenas de miles de londinenses el año anterior.
El desastre mostró también cómo una ciudad asustada busca culpables. Un relojero francés, Robert Hubert, confesó bajo presión haber prendido el fuego y fue ahorcado, pese a que las pruebas indicaban que ni siquiera se encontraba en Inglaterra cuando empezó. Entre 1681 y 1830, el monumento levantado junto al lugar llevó grabada una inscripción que culpaba a los católicos.
Qué vino después
La ley de reconstrucción de 1667 prohibió edificar en madera y fijó anchos mínimos de calle y tipos de casa autorizados. Christopher Wren, cuyo plan para rehacer el trazado se descartó por el enredo de propiedades, levantó en cambio medio centenar de iglesias y la nueva catedral de San Pablo.
De las cenizas salió otro invento duradero: el seguro contra incendios. Las primeras compañías repartían placas metálicas para clavar en la fachada y mantenían sus propias brigadas de bomberos, que acudían a apagar lo asegurado. De esa competencia entre empresas privadas nacieron, con el tiempo, los servicios públicos de extinción.
Lugar: Londres, Reino Unido · Ver en OpenStreetMap
Para seguir leyendo
Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Museum of London — The Great Fire · British Library