Ciencia
El evento de Tunguska
Una explosión en el cielo de Siberia derriba ochenta millones de árboles en dos mil kilómetros cuadrados. No dejó cráter y nadie fue a mirar hasta veinte años después.
- Fecha
- 30 de junio de 1908
- Superficie arrasada
- Unos 2.000 km² de bosque
- Primera expedición
- 1927, diecinueve años después

Qué pasó
Poco después de las siete de la mañana del 30 de junio de 1908, un cuerpo de decenas de metros entró en la atmósfera sobre la taiga siberiana y se desintegró a varios kilómetros de altura, cerca del río Tunguska Pedregoso. La onda expansiva derribó unos ochenta millones de árboles en más de dos mil kilómetros cuadrados, tumbados en un patrón radial que apunta hacia el punto de la explosión.
En un puesto comercial situado a unas decenas de kilómetros, un hombre contó que había sentido un calor abrasador, como si le ardiera la camisa, y que la sacudida lo tiró de la silla. Los barómetros registraron la onda en toda Europa y durante varias noches el cielo del hemisferio norte quedó tan luminoso que se pudo leer de madrugada al aire libre. La zona era casi deshabitada y no consta ninguna víctima confirmada.
Por qué importa
Tunguska es el mayor impacto documentado de la historia moderna y el que enseñó que un asteroide no necesita tocar el suelo para arrasar una región. La energía liberada se estima en varios millones de toneladas de TNT, con un margen amplio entre los distintos cálculos. Sobre una ciudad, un objeto de ese tamaño no dejaría cráter y tampoco dejaría ciudad.
La ausencia de cráter y de fragmentos alimentó durante décadas explicaciones de todo tipo, desde antimateria hasta naves averiadas, y ese ruido retrasó el trabajo serio. Hoy se acepta que fue un asteroide rocoso, o quizá un cometa, que estalló en el aire; el modelo se confirmó en directo en 2013, cuando un objeto bastante menor explotó sobre Cheliábinsk y rompió miles de ventanas, hiriendo a más de mil personas con los cristales.
Qué vino después
La primera expedición científica no llegó hasta 1927, casi veinte años después, dirigida por el mineralogista Leonid Kulik. Esperaba encontrar un cráter con hierro meteorítico aprovechable y se encontró con algo más raro: kilómetros de troncos abatidos hacia fuera y, en el mismo epicentro, un bosque de árboles pelados y todavía en pie, porque allí la onda llegó desde arriba.
El episodio es hoy el argumento central de los programas de defensa planetaria. Los objetos de decenas de metros son demasiado pequeños para verlos con antelación con los medios actuales y demasiado grandes para ignorarlos, y los rastreos sistemáticos del cielo se ocupan sobre todo de encontrarlos con tiempo. Naciones Unidas declaró el 30 de junio Día Internacional de los Asteroides, fijado en el aniversario de Tunguska.
Lugar: Río Tunguska Pedregoso, Siberia · Ver en OpenStreetMap
Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: NASA · Bólido de Tunguska (Wikipedia)