Guerras y conflictos
Waterloo y el final de Napoleón
Una tarde de junio termina veintitrés años de guerras que habían puesto a Francia contra el resto de Europa.
- Fecha
- 18 de junio de 1815
- Quiénes
- Napoleón contra Wellington y Blücher
- Después
- Destierro en Santa Elena; muere en 1821
- Consecuencia
- 99 años sin una guerra general en Europa

Qué pasó
El 18 de junio de 1815, a unos veinte kilómetros al sur de Bruselas, Napoleón atacó al ejército anglo-aliado del duque de Wellington, atrincherado en una loma. Había llovido toda la noche y el terreno estaba embarrado, así que el ataque no empezó hasta media mañana para dar tiempo a que secara y la artillería pudiera maniobrar. Esas horas perdidas resultaron decisivas, porque permitieron llegar a los prusianos de Blücher.
El día se decidió en dos o tres puntos concretos: la granja de Hougoumont, cuyo portón cerraron a la fuerza unos pocos soldados cuando los franceses ya habían entrado; la de La Haye Sainte, que cayó demasiado tarde; y las cargas de caballería que Ney lanzó sin infantería contra los cuadros británicos. Al atardecer, la Guardia Imperial retrocedió por primera vez y el ejército francés se deshizo. Hubo unas cincuenta mil bajas en pocos kilómetros cuadrados.
Por qué importa
Waterloo cerró veintitrés años de guerras casi continuas que habían enfrentado a Francia con coaliciones sucesivas financiadas en buena parte con dinero británico. No fue una batalla más importante que otras desde el punto de vista táctico, pero fue la última: acabó con la carrera de Napoleón y con la idea de que un solo hombre podía rehacer el mapa de Europa a fuerza de campañas.
El orden europeo negociado en el Congreso de Viena, cuya acta final se había firmado nueve días antes de la batalla, quedó confirmado allí, y se construyó sobre la premisa de que ninguna potencia debía volver a dominar el continente. Con guerras locales y muchas revoluciones aplastadas, ese equilibrio evitó otro conflicto general europeo durante casi un siglo, hasta 1914. La palabra Waterloo pasó a los idiomas como sinónimo de derrota definitiva.
Qué vino después
Napoleón abdicó por segunda vez, intentó embarcar hacia América y terminó entregándose a los británicos, que lo desterraron a Santa Elena, un peñasco en mitad del Atlántico donde murió en 1821. Wellington, que detestaba la guerra más de lo que su leyenda sugiere, llegó a ser primer ministro británico.
El campo de batalla tuvo un destino curioso. En los años veinte del siglo XIX se excavó parte de la loma que Wellington había usado como parapeto para levantar con esa tierra un montículo coronado por un león, de modo que el monumento destruyó el terreno que conmemoraba. Antes, los dientes de los muertos se habían arrancado y vendido en Europa para fabricar dentaduras postizas, que durante años se anunciaron como dientes de Waterloo.
Lugar: Waterloo, Bélgica · Ver en OpenStreetMap
Quién está detrás
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: National Army Museum — Waterloo · Bibliothèque nationale de France — Gallica
