Guerras y conflictos
La batalla de Aljubarrota
Portugal derrota a Castilla y asegura su independencia para los siguientes seis siglos. Es la batalla fundacional de la identidad portuguesa.
- Fecha
- 14 de agosto de 1385
- Quiénes
- Portugal y arqueros ingleses contra Castilla
- Consecuencia
- Independencia portuguesa y alianza con Inglaterra

Qué pasó
El 14 de agosto de 1385, en una loma entre dos arroyos al norte de Lisboa, el ejército portugués esperó a que el castellano cargara. Había preparado el terreno con cuidado: frente estrecho, flancos protegidos y, delante de la línea, centenares de hoyos pequeños excavados para que los caballos metieran la pata y rodaran. Había también arqueros ingleses. La caballería castellana, más numerosa y mejor equipada, atacó cuesta arriba contra ese suelo trampa y se deshizo en menos de una hora.
Detrás estaba una crisis dinástica de dos años. Muerto el rey portugués sin hijo varón, el trono lo reclamaba Juan I de Castilla por su matrimonio con la heredera, y las cortes reunidas en Coimbra habían elegido en su lugar al maestre de Avis. La derrota castellana fue catastrófica en nobleza muerta o capturada y cerró la discusión por la vía de los hechos.
Por qué importa
Aljubarrota aseguró la independencia portuguesa, pero su efecto más profundo fue interno. Una parte importante de la vieja nobleza había apostado por Castilla y lo perdió todo: tierras, cargos y rentas, que el nuevo rey repartió entre quienes le habían apoyado, gente de las ciudades, mercaderes y caballeros de segunda fila. Portugal salió de la guerra con una élite que debía su posición al comercio y a la corona, no a la herencia.
Esa élite empujó hacia el mar. Treinta años después de la batalla, el mismo rey y sus hijos organizaron la toma de Ceuta, primer paso de la expansión atlántica portuguesa; uno de esos hijos pasaría a la historia como el infante don Enrique. La línea que va de una loma en 1385 a las carabelas no es retórica: es la misma gente y el mismo dinero.
Qué vino después
Al año siguiente, Portugal e Inglaterra formalizaron en el tratado de Windsor una alianza que sigue vigente y es la más antigua del mundo entre dos Estados; el rey portugués se casó con una princesa inglesa. La paz con Castilla tardó todavía un cuarto de siglo. En agradecimiento por la victoria se levantó el monasterio de Batalha, hoy Patrimonio de la Humanidad, donde está enterrado el rey vencedor.
La independencia se mantuvo hasta 1580, cuando otra crisis sucesoria llevó a Felipe II al trono portugués, y se recuperó en 1640. El campo de batalla se ha excavado en las últimas décadas y han aparecido los hoyos y el osario de los caídos, lo que ha permitido reconstruir el despliegue con detalle. La leyenda más popular, la de la panadera que mató castellanos con la pala del horno, no tiene ningún respaldo documental y se sigue contando igual.
Lugar: Aljubarrota, Portugal · Ver en OpenStreetMap
Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Direção-Geral do Património Cultural de Portugal · Batalla de Aljubarrota (Wikipedia)