c. 1048–1099 Caballero castellano
Rodrigo Díaz de Vivar
Sirvió a reyes cristianos y musulmanes, cayó dos veces en desgracia y acabó gobernando Valencia por su cuenta. El poema vino después.
- Nació
- c. 1048, Vivar, cerca de Burgos
- Murió
- 1099, Valencia
- Su nombre
- Cid viene del árabe sidi, «señor»; Campeador, del latín campidoctor
- Valencia
- La tomó en 1094 y la gobernó hasta su muerte en 1099
- El Cantar
- Escrito hacia 1200, un siglo después de su muerte

Quién fue
Un noble de segunda fila criado en la corte de Fernando I. Se hizo militar bajo Sancho II de Castilla, del que fue alférez, y siguió sirviendo a su hermano Alfonso VI cuando este heredó el reino, aunque nunca con la misma confianza. En 1081 fue desterrado por una campaña emprendida sin permiso, y ahí empieza la parte que le hizo famoso.
Desterrado, hizo lo que hacía cualquier caballero sin señor: ofrecerse al mejor postor. Y el mejor postor fue el rey musulmán de Zaragoza, al que sirvió varios años combatiendo contra cristianos y contra musulmanes según tocara. De ese servicio le viene el nombre por el que se le conoce: sidi, «señor» en árabe, que en castellano quedó en Cid. El otro apodo, Campeador, viene del latín y significa algo así como maestro de batallas.
Por qué se le recuerda
Por Valencia. En junio de 1094, tras un asedio largo y durísimo, tomó la ciudad y la gobernó como señor propio, sin depender de ningún rey, hasta su muerte cinco años después. Su mujer, Jimena, la mantuvo tres años más; cuando ya no pudo, la evacuó y la quemó al salir. La aventura no dejó nada permanente sobre el mapa.
Lo que quedó fue el relato. Hacia 1200, un poeta anónimo escribió el Cantar de mio Cid, el primer poema épico largo conservado en castellano, y ahí Rodrigo Díaz ya no es un mercenario de frontera sino un vasallo leal y prudente al que un rey injusto destierra. Ese Cid —el del poema, no el de los documentos— es el que llegó al romancero, al teatro del Siglo de Oro y a las clases de literatura.
Su figura ha servido después para casi todo: emblema de la reconquista, símbolo nacional, y también ejemplo contrario, el del hombre de frontera que cambiaba de bando sin drama porque en la península del siglo XI las alianzas cruzaban la religión constantemente. Las dos lecturas se apoyan en hechos ciertos; ninguna lo agota.
Para seguir leyendo
Dónde aparece en la línea del tiempo
Fuentes: Real Academia de la Historia — Diccionario Biográfico · Biblioteca Nacional de España