Guerras y conflictos
El Cid conquista Valencia
Rodrigo Díaz de Vivar, desterrado de Castilla, conquista Valencia por su cuenta y gobierna la ciudad hasta su muerte.
- Rendición de Valencia
- 15 de junio de 1094
- Muerte del Cid
- 1099
- Ciudad perdida
- 1102, con Jimena al frente
- Ojo
- gobernó como señor independiente, no por España

Qué pasó
El 15 de junio de 1094, Valencia se rindió a Rodrigo Díaz de Vivar tras un asedio de casi veinte meses. Dentro se pasaba hambre desde hacía tiempo, y la ciudad estaba gobernada por el cadí Ibn Yahhaf, que había derrocado y matado al régulo anterior contando con el apoyo almorávide. El ejército almorávide que debía acudir a socorrerla no llegó a tiempo.
El Cid llevaba años en el Levante por su cuenta. Desterrado dos veces de Castilla por Alfonso VI, había servido antes al rey musulmán de Zaragoza y cobraba parias de las taifas que protegía, en una frontera donde las alianzas se hacían por interés y no por religión. Desde 1094 gobernó Valencia sin reconocer a ningún señor por encima. Las crónicas árabes cuentan que hizo ejecutar a Ibn Yahhaf quemándolo vivo.
Por qué importa
El caso del Cid solo es posible en una ventana muy concreta: el momento en que las taifas son ricas y débiles y los almorávides todavía no lo dominan todo. En esos años, un noble con caballería propia podía venderse al mejor postor, cristiano o musulmán, y llegar a fundar un señorío propio. Cuando la frontera se endureció por ambos lados, ese oficio dejó de existir.
La distancia entre lo que fue y lo que se contó de él es enorme. La «Historia Roderici», escrita en latín poco después de su muerte, describe a un guerrero eficaz y ambicioso; el «Cantar de mio Cid», un siglo después, lo convierte en vasallo leal injustamente desterrado. El héroe nacional de manual, con la Reconquista como misión, es una construcción muy posterior, reforzada durante el franquismo.
Qué vino después
Rodrigo murió en Valencia en 1099. Su viuda, Jimena, mantuvo la ciudad tres años más con ayuda castellana, hasta que en 1102 quedó claro que era indefendible: Alfonso VI ordenó evacuarla y las tropas cristianas la incendiaron antes de retirarse. Valencia volvió a manos musulmanas y no sería conquistada de nuevo hasta Jaime I, en 1238, siglo y medio después.
Sus restos fueron llevados al monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca de Burgos, y allí estuvieron con interrupciones y traslados hasta que en 1921 se depositaron en la catedral de Burgos, donde siguen. La figura ha servido para casi todo: poema medieval, propaganda de Estado, película de Hollywood y objeto de una discusión académica que aún dura sobre cuánto hay de leyenda en cada episodio de su biografía.
Lugar: Valencia · Ver en OpenStreetMap
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Fuentes: Rodrigo Díaz de Vivar (Wikipedia) · Real Academia de la Historia — Diccionario Biográfico
