1473–1543 Astrónomo
Nicolás Copérnico
Canónigo de profesión y astrónomo por su cuenta. Retrasó treinta años la publicación del libro que sacaba a la Tierra del centro del universo.
- Nació
- 19 de febrero de 1473, Toruń, Polonia
- Murió
- 24 de mayo de 1543, Frombork, Polonia
- Su libro
- «De revolutionibus», publicado en 1543, el año de su muerte
- Su oficio
- Canónigo y administrador. La astronomía era su ocupación privada
- Lo que no acertó
- Mantuvo las órbitas circulares; las elipses las puso Kepler

Quién fue
Estudió en Cracovia, Bolonia, Padua y Ferrara: derecho canónico, medicina, matemáticas. Su tío obispo le consiguió una canonjía en la catedral de Frombork, en el Báltico, que le dio de comer toda la vida y le dejó tiempo. Fue administrador de bienes de la diócesis, médico, diplomático y hasta encargado de la defensa de una plaza en una guerra; también escribió sobre la moneda, formulando antes que Gresham la idea de que la mala expulsa a la buena.
La astronomía era su ocupación privada. Hacia 1514 hizo circular entre unos pocos amigos un resumen manuscrito, el Commentariolus, donde proponía que el Sol está quieto en el centro y que la Tierra da vueltas: una alrededor de sí misma cada día y otra alrededor del Sol cada año.
Por qué se le recuerda
Porque su modelo resolvía un problema que el sistema heredado de Ptolomeo solo tapaba. Los planetas, vistos desde la Tierra, parecen retroceder de vez en cuando; para explicarlo había que meterles unos bucles llamados epiciclos. Poniendo el Sol en el centro, ese retroceso deja de necesitar explicación: es lo que se ve cuando la Tierra adelanta a otro planeta por dentro.
Tardó casi treinta años en publicarlo. No está claro cuánto pesó el miedo a la Iglesia —el libro está dedicado al papa— y cuánto el miedo a hacer el ridículo ante otros astrónomos, porque su modelo, al mantener las órbitas circulares, no predecía mejor que el de Ptolomeo. De revolutionibus orbium coelestium se imprimió en 1543 y, según la tradición, le llevaron un ejemplar el mismo día de su muerte.
El editor añadió sin permiso un prólogo anónimo diciendo que aquello era solo un truco de cálculo y no una descripción de la realidad, lo que rebajó bastante el escándalo durante décadas. Hicieron falta Kepler, con las órbitas elípticas; Galileo, con el telescopio; y Newton, con la gravitación, para cerrar lo que Copérnico había abierto.
Para seguir leyendo
Dónde aparece en la línea del tiempo
Vivió a la vez que
Fuentes: The British Library · Biblioteca Nacional de España



