Cronoteca
Explorar
BuscarJugar

Sociedad

El terremoto de Agadir

Quince segundos de temblor moderado destruyen una ciudad entera y matan a un tercio de sus habitantes: la lección de que la magnitud no lo explica todo.

Fecha
29 de febrero de 1960
Magnitud
5,8, con foco muy superficial
Víctimas
Entre 12.000 y 15.000 personas
El terremoto de Agadir
1960 02 29 Agadir earthquakeUSGS · Dominio público

Qué pasó

El 29 de febrero de 1960, poco antes de medianoche, un terremoto de magnitud moderada destruyó la ciudad marroquí de Agadir en quince segundos. Murió alrededor de un tercio de la población: las estimaciones rondan las doce mil víctimas.

La magnitud, en torno a 5,7, era baja para semejante destrucción. El foco fue muy superficial y estaba justo debajo de la ciudad, y las construcciones —de mampostería pesada sin refuerzo, levantadas durante el crecimiento acelerado de los años cincuenta— se vinieron abajo enteras.

Por qué importa

Agadir es el ejemplo que se cita en ingeniería sísmica para explicar que la magnitud no predice el daño: importan la profundidad, el suelo y, sobre todo, cómo está construido lo que hay encima.

Marruecos era independiente desde hacía cuatro años y el desastre fue la primera gran prueba del Estado nuevo. La respuesta incluyó la decisión de no reconstruir sobre las ruinas, sino levantar la ciudad a un par de kilómetros al sur.

Qué vino después

La nueva Agadir se construyó con la primera normativa sismorresistente del país y se convirtió en un caso de estudio urbanístico: una ciudad entera trasladada y rediseñada en pocos años, hoy uno de los principales destinos turísticos marroquíes.

El terremoto de Al Hoceima de 2004 y el del Alto Atlas de 2023 volvieron a mostrar que el problema no está resuelto en el medio rural, donde la construcción tradicional de adobe y piedra sigue siendo mayoritaria.

Lugar: Agadir, Marruecos · Ver en OpenStreetMap

Fuentes: Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) · Terremoto de Agadir de 1960 (Wikipedia)
Wikidata: Q698056 · Revisado el 08/09/2026

Situarlo en la línea del tiempo de Edad Contemporánea →