Exploración
Laika, el primer ser vivo en órbita
Una perra callejera de Moscú se convierte en el primer animal en orbitar la Tierra. La nave no tenía forma de traerla de vuelta.
- Fecha
- 3 de noviembre de 1957
- Qué demostró
- Que un ser vivo sobrevive al lanzamiento y a la ingravidez
- Su suerte
- Murió en horas; se ocultó hasta 2002

Qué pasó
El 3 de noviembre de 1957 despegó desde el cosmódromo de Baikonur el Sputnik 2, con una perra callejera de Moscú a bordo. La nave se había preparado en cuestión de semanas, por orden de arriba, para que el vuelo coincidiera con el cuarenta aniversario de la revolución de octubre. Pesaba unas seis veces más que el Sputnik 1 del mes anterior y no llevaba ningún sistema para volver a entrar en la atmósfera.
Laika había sido recogida de la calle porque se suponía que un animal acostumbrado al hambre y al frío soportaría mejor el encierro y las privaciones. Viajaba sujeta en una cabina presurizada, con sensores que transmitían su pulso, su respiración y su presión arterial. Fueron los primeros datos fisiológicos de un ser vivo en órbita.
Por qué importa
Aquellas señales respondieron la pregunta que bloqueaba el vuelo humano: si un organismo podía sobrevivir a la aceleración del lanzamiento y después a la ingravidez sin que su corazón o su respiración se descontrolaran. Los registros mostraron un pulso muy alterado durante el ascenso que fue recuperándose después. Sin ese dato, mandar a una persona habría sido una apuesta a ciegas.
La misión es también un caso de manual sobre la distancia entre la propaganda y el expediente técnico. Durante décadas la versión oficial sostuvo que la perra había vivido varios días y muerto sin sufrimiento. En 2002, un científico del propio programa explicó en un congreso internacional que murió a las pocas horas, por el calor acumulado al fallar el control térmico de la cabina.
Qué vino después
El Sputnik 2 siguió dando vueltas al planeta durante meses con el animal muerto dentro y se desintegró al reentrar, en la primavera de 1958. En 1960, otras dos perras, Belka y Strelka, completaron un vuelo orbital y regresaron vivas: ese fue el ensayo que abrió el camino a Gagarin, en abril de 1961.
El episodio dejó además un rastro largo en el debate sobre experimentación animal, y no solo fuera de la URSS. Años más tarde, uno de los responsables del programa expresó públicamente su arrepentimiento y vino a decir que lo aprendido no justificaba la muerte de la perra. En 2008 se le levantó un monumento en Moscú, medio siglo después del vuelo.
Lugar: Cosmódromo de Baikonur, Kazajistán · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: NASA · Sputnik 2 (Wikipedia)