c. 1810–c. 1750 a.C. Rey de Babilonia
Hammurabi
Convirtió una ciudad menor en la potencia de Mesopotamia y mandó grabar en una piedra de dos metros las leyes por las que se juzgaría a su gente.
- Nació
- c. 1810 a.C.
- Murió
- c. 1750 a.C., Babilonia
- Reinó
- 1792–1750 a.C. (cronología media)
- Su código
- 282 leyes en una estela de 2,25 m, hoy en el Louvre
- Dónde
- Babilonia, en el actual Irak

Quién fue
Sexto rey de la primera dinastía de Babilonia, de origen amorreo. Heredó hacia 1792 a.C. un reino pequeño, encajonado entre vecinos más fuertes, y durante casi treinta años se dedicó sobre todo a la diplomacia y a las obras públicas: canales, murallas, templos. La conquista llegó al final, en una racha de campañas que en menos de diez años se llevó por delante a Larsa, Esnunna y Mari y dejó bajo su mando toda la Mesopotamia central y meridional.
Se sabe bastante de cómo gobernaba porque en el palacio de Mari aparecieron miles de tablillas de correspondencia diplomática, muchas anteriores a la conquista. En ellas Hammurabi no es un coloso: es un rey más entre varios, midiéndose con sus iguales, cambiando de alianza según conviene. Un embajador escribió que ningún rey era fuerte por sí solo, que diez o quince seguían a este y otros tantos a aquel. Ese es el mundo del que Hammurabi salió ganador.
Por qué se le recuerda
Por la estela. Un bloque de diorita negra de dos metros y cuarto, con 282 disposiciones grabadas y, en lo alto, al rey de pie ante el dios Shamash. No es el primer código de leyes: el de Ur-Nammu es unos tres siglos anterior. Pero es el más completo que ha llegado entero, y es el que fija en la cabeza de todo el mundo la idea de la ley escrita, pública y encima igual para todos los que estén en la misma situación.
Ese matiz importa, porque el código no trata igual a todo el mundo. La pena por romperle un hueso a alguien dependía de si ese alguien era un hombre libre, un dependiente o un esclavo, y en el último caso se saldaba con dinero. La famosa ley del talión —ojo por ojo— hoy se lee como una brutalidad, y en su momento era lo contrario: un techo. Ponía un límite a la venganza, que hasta entonces la ponía quien podía.
La estela no se encontró en Babilonia sino en Susa, en el actual Irán, adonde se la llevaron los elamitas como botín hacia 1150 a.C. Está en el Louvre desde 1902.
Para seguir leyendo
Dónde aparece en la línea del tiempo
Fuentes: Museo del Louvre — Colecciones en línea · The British Museum — Colección