Tecnología
El primer ferrocarril de pasajeros
Una locomotora de vapor arrastra un tren con pasajeros por primera vez. Viajar deja de depender de los caballos.
- Fecha
- 27 de septiembre de 1825
- Quién
- George Stephenson y la Locomotion nº 1
- Velocidad
- Poco más de 20 km/h
- Efecto colateral
- Hubo que inventar la hora oficial

Qué pasó
El 27 de septiembre de 1825 se inauguró la línea entre Stockton y Darlington, en el noreste de Inglaterra, construida para sacar carbón de las minas hacia el puerto. Ese día, la locomotora Locomotion nº 1, conducida por el propio George Stephenson, arrastró un convoy con unos cuatrocientos cincuenta pasajeros a poco más de veinte kilómetros por hora, precedido durante parte del trayecto por un jinete con una bandera.
La línea funcionó al principio como una carretera de peaje: la compañía cobraba por usar la vía y durante años convivieron en ella los trenes de vapor y los vagones tirados por caballos de transportistas particulares.
Por qué importa
Hasta ese momento, la velocidad máxima a la que un ser humano podía desplazarse por tierra era la de un caballo, y lo había sido durante milenios; un mensaje entre dos ciudades europeas tardaba en el siglo XVIII aproximadamente lo mismo que en tiempos de Roma. En pocas décadas esa constante se rompió, y con ella la relación entre distancia y tiempo que organizaba la vida.
El modelo maduró enseguida. La línea entre Liverpool y Mánchester, abierta en 1830, fue la primera pensada desde el principio para transportar viajeros con horarios y locomotoras propias. Su inauguración dejó también la primera víctima célebre: el diputado William Huskisson, atropellado por una locomotora mientras saludaba a un colega en la vía.
Qué vino después
En los años cuarenta, Gran Bretaña vivió una burbuja de inversión ferroviaria que acabó como acaban las burbujas. El ancho que Stephenson usó en aquellas primeras líneas se impuso frente a alternativas más generosas y es hoy el estándar en la mayor parte del mundo; España eligió uno mayor y todavía paga la diferencia en cada frontera.
Hubo además un efecto inesperado. Cada ciudad tenía su propia hora, marcada por el paso del sol, y con trenes que cruzaban el país en unas horas los horarios se volvieron imposibles de cuadrar. Las compañías británicas adoptaron una hora única de referencia, la del observatorio de Greenwich, décadas antes de que fuera legalmente obligatoria.
Lugar: Stockton y Darlington, Inglaterra · Ver en OpenStreetMap
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Mientras tanto, en el resto del mundo
Fuentes: Science Museum Group — Colección · Science Museum Group — Colección