Sociedad
Los pogromos de 1391
Una oleada de violencia antijudía nacida en Sevilla se extiende por las coronas de Castilla y Aragón y provoca miles de conversiones forzadas.
- Inicio
- 6 de junio de 1391, Sevilla
- Instigador
- El arcediano Ferrán Martínez
- Alcance
- Se extendió a Córdoba, Valencia, Barcelona y Toledo
- Ojo
- No hay cifra fiable de muertos; las fuentes varían mucho
Qué pasó
El 6 de junio de 1391, una multitud asaltó la judería de Sevilla. Detrás había más de una década de predicación del arcediano de Écija, Ferrán Martínez, que llevaba desde finales de los años setenta pidiendo el derribo de las sinagogas y desobedeciendo las órdenes reales que le mandaban callar. El momento estaba elegido: el rey de Castilla, Enrique III, era un niño y la regencia andaba dividida, así que no había autoridad capaz de imponerse.
Desde Sevilla, la violencia se propagó en semanas por Córdoba, Toledo, Ciudad Real y buena parte de Andalucía, y en julio y agosto saltó a la Corona de Aragón: Valencia, Barcelona, Mallorca, Gerona, Perpiñán. No hay cifras fiables de muertos; los estudios manejan desde varios cientos solo en Sevilla hasta varios miles en el conjunto, y la documentación de la época no permite zanjarlo. Miles de judíos se bautizaron para salvar la vida.
Por qué importa
El resultado de 1391 no fue únicamente la destrucción de aljamas, sino la aparición de un grupo social que antes no existía: decenas de miles de conversos, cristianos nuevos con parentela judía, integrados de golpe en gremios, cabildos y administraciones de las que la ley los había excluido. La frontera religiosa, que era permeable por definición, quedó sustituida por otra que no lo era.
De ahí salió la sospecha de que aquellas conversiones eran fingidas y, con ella, dos instrumentos nuevos: los estatutos de limpieza de sangre, que empezaron a exigir ascendencia cristiana antigua para ciertos cargos a mediados del siglo XV, y la Inquisición creada en 1478, cuya competencia no eran los judíos sino precisamente los bautizados. La violencia de un verano reorganizó la sociedad durante siglos.
Qué vino después
Algunas comunidades no se rehicieron nunca: la de Barcelona desapareció como aljama y no volvió a constituirse. En 1412 llegaron las leyes de Valladolid, que confinaban a los judíos en barrios cerrados y les prohibían oficios, y entre 1413 y 1414 la disputa de Tortosa, un debate teológico con final escrito de antemano que provocó una segunda oleada de conversiones.
El proceso terminó en 1492 con el decreto de expulsión, que dejaba a los judíos la elección entre marcharse o bautizarse. Los estatutos de limpieza de sangre sobrevivieron mucho más: se mantuvieron en universidades, órdenes militares y colegios mayores hasta que fueron desmontados ya entrado el siglo XIX.
Lugar: Sevilla · Ver en OpenStreetMap
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Fuentes: Pogromos de 1391 en España (Wikipedia) · Real Academia de la Historia — Diccionario Biográfico