Economía
Quiebra Lehman Brothers y estalla la crisis financiera
El banco de inversión Lehman Brothers se declara en quiebra sin rescate público y la crisis de las hipotecas basura se convierte en pánico mundial y en la Gran Recesión.
- Fecha
- 15 de septiembre de 2008, de madrugada
- Qué era
- el cuarto banco de inversión del país, y el menor de los que quedaban
- Récord
- la mayor quiebra de la historia de Estados Unidos
- Respuesta
- TARP, 700.000 millones de dólares, aprobado el 3 de octubre de 2008
- Discutido
- si la Reserva Federal podía legalmente haberlo salvado
Qué pasó
Durante casi una década el precio de la vivienda en Estados Unidos no dejó de subir. Los bancos prestaban a compradores de poca solvencia —las hipotecas subprime, las basura— y empaquetaban esos préstamos en títulos que se vendían a inversores de todo el mundo. Cuando los precios se dieron la vuelta a mediados de 2006 y empezaron una caída que llegaría al 30 %, las pérdidas aparecieron por todas partes: el 2 de abril de 2007 quebró New Century Financial, uno de los mayores prestamistas subprime; el 9 de agosto de 2007 el banco francés BNP Paribas congeló tres fondos porque ya no sabía cuánto valían sus activos, y ese día suele darse como el comienzo de la crisis de crédito; en marzo de 2008 la Reserva Federal de Nueva York sostuvo a Bear Stearns con un préstamo de 12.900 millones de dólares y facilitó su compra por JPMorgan Chase prestando casi 29.000 millones más a una sociedad, Maiden Lane, creada para quedarse con unos 30.000 millones de sus activos; y el 7 de septiembre de 2008 el Gobierno intervino las dos grandes agencias hipotecarias, Fannie Mae y Freddie Mac.
Lehman Brothers había nacido de la tienda de géneros de algodón que Henry Lehman abrió en 1844 en Montgomery (Alabama); en 1850 los tres hermanos le pusieron su nombre y de cobrar en algodón a los agricultores pasaron a comerciar con él desde Nueva York. Siglo y medio después era el cuarto banco de inversión del país, y el menor de los grandes que seguían en pie. Había apostado fuerte por el ladrillo y, en septiembre de 2008, sus socios dejaron de fiarse: le exigían más garantías y le cortaban la financiación a corto plazo de la que dependía cada día. El fin de semana del 12 al 14 de septiembre, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, reunió en la sede de la Reserva Federal de Nueva York a los jefes de la gran banca y dejó claro, según contó ante la comisión oficial de investigación el consejero jurídico de esa Reserva, que no habría ayuda pública, «ni un centavo». Bank of America prefirió comprar Merrill Lynch, y el domingo se cayó también la operación con el británico Barclays: la Reserva Federal exigía que Barclays garantizase las obligaciones de Lehman hasta cerrar la compra, y eso requería por ley británica una votación de sus accionistas que el supervisor del Reino Unido no quiso saltarse. La madrugada del lunes 15 de septiembre, Lehman presentó en Nueva York la solicitud de quiebra, la mayor de la historia de Estados Unidos. Ese día el Dow Jones perdió 504 puntos.
Por qué importa
Lo que siguió no fue la caída de un banco, sino un pánico. Al día siguiente, un fondo monetario, el Reserve Primary Fund, anunció que sus participaciones valían menos de un dólar porque tenía papel de Lehman: esos fondos se consideraban tan seguros como el dinero en efectivo, y los inversores salieron en estampida. Lehman era uno de los grandes emisores de pagarés de empresa, y su caída congeló ese mercado, que financiaba el día a día de miles de compañías en todo el mundo. El 16 de septiembre la Reserva Federal tuvo que prestar hasta 85.000 millones de dólares a la aseguradora AIG. El 29 de septiembre la Cámara de Representantes tumbó el plan de rescate del Tesoro; el 3 de octubre el Congreso aprobó y Bush firmó la ley que creaba el TARP, un fondo de 700.000 millones de dólares para comprar activos y recapitalizar bancos, y el 16 de diciembre la Reserva Federal bajó su tipo de interés a una horquilla del 0 al 0,25 %.
Por qué no se rescató a Lehman sigue siendo objeto de discusión. La versión oficial, sostenida por el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, es que la ley solo permite prestar con garantías suficientes y que Lehman no las tenía: «la única forma de haber salvado a Lehman habría sido saltarnos la ley», declaró ante la comisión de investigación. El economista Laurence Ball, de la Universidad Johns Hopkins, examinó las actas y los balances y concluyó en 2016 lo contrario: que el banco necesitaba unos 88.000 millones de dólares para aguantar semanas o meses y tenía al menos 131.000 millones en activos que la propia Reserva Federal aceptaba como garantía en una de sus ventanillas, de modo que no hacía falta ninguna autorización nueva. Para Ball, la decisión la tomó en realidad Paulson —y los cargos de la Reserva Federal se plegaron a él, aunque la competencia era suya—, con la vista puesta en el rechazo político a los rescates y sin calcular bien el daño que causaría la quiebra. Otros estudiosos añaden el riesgo moral: rescatarlo habría animado a los demás a seguir arriesgando.
Qué vino después
En Estados Unidos, la recesión duró de diciembre de 2007 a junio de 2009. El PIB real cayó un 4,3 % desde su máximo, el paro llegó al 9,5 % en junio de 2009 y tocó el 10 % en octubre, el índice S&P 500 perdió un 57 % entre su máximo de octubre de 2007 y su suelo de marzo de 2009, y la riqueza neta de los hogares se redujo de unos 69 billones de dólares a unos 55. La Reserva Federal compró cerca de 1,75 billones de dólares en deuda a largo plazo para sostener el crédito, Obama firmó en febrero de 2009 un plan de estímulo y en julio de 2010 la ley Dodd-Frank, que obligó a los grandes bancos a preparar su propio testamento y creó un procedimiento para liquidarlos sin rescatarlos.
Fuera, el golpe fue igual de duro. La oficina londinense de Lehman y sus filiales internacionales cerraron; en cuestión de días Barclays se quedó con el grueso del negocio estadounidense de renta fija y Nomura con el europeo y el asiático. La caída del consumo y de las exportaciones a Estados Unidos frenó la industria de Europa y Asia, y acabaron en crisis de deuda Irlanda, España, Grecia, Portugal y Chipre. En España, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria se llevó por delante las cajas de ahorros. Los gobiernos recapitalizaron bancos con dinero de los contribuyentes, el G20 se convirtió en el foro donde se coordinaba la respuesta y la indignación por los rescates alimentó movimientos de signo opuesto, del Tea Party a Occupy Wall Street. La expresión «demasiado grande para caer» pasó a formar parte del lenguaje corriente.
Punto de origen: Sede de Lehman Brothers en Nueva York: el punto marca dónde empezó, no hasta dónde llegó · Ver en OpenStreetMap
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Fuentes: Federal Reserve History, «The Great Recession: December 2007-June 2009» · Federal Reserve History, «Support for Specific Institutions»: Bear Stearns, Lehman y AIG · FRASER (Banco de la Reserva Federal de San Luis), cronología de la crisis financiera · Financial Crisis Inquiry Commission, informe final, capítulo 18: «The Bankruptcy of Lehman» (2011) · Laurence Ball, «The Fed and Lehman Brothers», NBER Working Paper 22410 (2016) · Harvard Business School, Baker Library: exposición «Lehman Brothers, 1850-2008», secciones sobre los orígenes, la quiebra y su impacto global